Bienvenido viajero.


Sin importar el camino que hayas recorrido hasta llegar aquí, espero que disfrutes de tu paso por mi pequeño rincón y que no te olvides de dejar tu huella. Sin importar si eres o no compañero blogger, espero leer tu opinión sobre los pequeños relatos y fragmentos que comparto con vosotros, y sobretodo... no te olvides de volver a visitarme ^^ Y recuerda:







martes, 28 de julio de 2009

Cuéntame un cuento (2)


Lídia esperaba ansiosa en el sofá, tamborileando el pie en el suelo, a que su abuela Alicia saliera de la cocina. Sabía perfectamente que, después de fregar los platos, ella le explicaría una historia. Le encantaba escuchar el sonido suave de su voz empapándola de sabiduria. Poco le importaba ser demasiado mayor para escuchar cuentos. Éste era su momento especial, una especie de rito que abuela y nieta habían mantenido durante años.
Finalmente salió de la cocina una mujer de pelo castaño rizado, ojos azules y expresión jovial, que se sentó al lado de su nieta, que recién había cumplido la mayoría de edad, y con la que gozaba conversando durante horas y horas.
- ¿Qué me vas a explicar hoy, abuela?
- No lo sé, cielo, esta pobre cabecita mia ya no es la que era, y no quiero contarte historias que ya conoces. Para una oyente fiel que tengo, mi último deseo es aburrirla.
- Pues... cuentame algo que no me hayas contado nunca, algo que no le hayas contado a nadie jamás.
- Algo que no haya contado a nadie... -Alicia se quedó pensativa un buen rato, hasta que finalmente decidió-. Está bien, te contaré una historía que no sabe ni tu abuelo, pero debes hacerme una promesa.
- ¿Cúal? -preguntó automáticamente Lidia, más ansiosa, si cabe, de lo que estaba hacía cinco minutos.
- No se lo podrás contar a nadie. Esto es algo que debe permanecer únicamente entre tú y yo.
- Te lo prometo, mantendré el secreto.
Los ojitos castaños de Lidia brillaban intensamente, presos de la emoción y el misterio del momento. Alicia apartó la mirada de su nieta y observó el vacio, volviendo a algún momento de su pasado.
- Cuando yo era jovencita... debía tener tu edad, conocí a un muchacho. Era alto, castaño, de ojos de color miel, bastante resultón, la verdad. Fue mi primer novio, y mi primer amor. Estuvimos juntos algunos meses, nos veiamos de vez en cuando, aunque nunca llegó a presentarme a sus amigos, ni a su familia. Pero yo le excusaba, pensaba que con el tiempo, todo llegaría. Vivíamos a un par de calles de distancia, pero quedábamos poquito. En una ocasión, pasé tres semanas sin saber nada de él. Y de repente, un buen día, sin saber porqué, me dejó. Y yo me derrumbé. Creí que no volvería a estar con nadie, que había hecho algo mal...
Alicia se calló, aun con la mirada perdida en algún momento poco agradable de su pasado. Lídia le cogió de la mano, y su abuela salió del trance en el que estaba sumida. Giró la cabeza y sonrió a su nieta.
- ¿Y qué pasó?
- El tiempo. Lo que pasó fue el tiempo. Y con el tiempo me dí cuenta de lo idiota que había sido. Resulta que ese chico no solo estaba saliendo conmigo, tenía a otras. Y no contento con eso, frecuentaba a... cómo te lo diría... Era amigo de las mujeres de la vida alegre, ¿sabes a lo que me refiero? -Lídia asintió-. Bien. Pero como ya te he dicho, pasó el tiempo, y me dí cuenta de que no merecía la pena llorar por semejante cretino. Y entonces conocí a tu abuelo, que me trató como a una reina. Y aunque el otro muchacho me siguiera rondando, sobretodo cuando se enteró de que estaba con otro, ya no me importaba, porque comprendí que, si bien hay hombres que no saben valorar a las mujeres, hay otros que saben cómo tratarlas, y encontrar y conseguir el amor de uno de esos hombres no tiene precio, y merece la pena pasar penurias si así vas a lograr apreciar lo bueno de la vida.
Nieta y abuela se mirarón fijamente a los ojos, compartiendo las miles de preguntas no formuladas de Lídia guardaba en su interior, hasta que, finalmente, formuló la que creia que era más importante.
- Si nadie conoce esta historia, ¿porqué te has decidido a contármela?
- Porque, si bien a veces es bueno recorrer el camino más dificultoso y doloroso, en muchas ocasiones, este camino es evitable, y quiero que tú seas capaz de preveerlo y esquivarlo.

Moraleja del cuento: atiende a las palabras de los mayores.



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Se lo dedico a Alex, mi cosa, porque no sabe hasta qué punto nos parecemos. Afortunadamente, lo que sí sabe es que siempre, SIEMPRE, siempre, va a tenerme a su lado.
Al imbécil, porqué no, porque él me ha hecho ser como soy ahora.
Y a Sei, por ser el príncipe que me ha devuelto la ilusión.

sábado, 27 de junio de 2009

Cuéntame un cuento

- Cuéntame un cuento -solicitó Sara, acurrucada en los brazos de Toni.
- ¿Un cuento? -preguntó, extrañado.
- Sí, un cuento. Como si fuera una niña pequeña que no puede dormir. Un cuento.
- Mmm... ¿De princesitas encerradas en castillos, esperando que un apuesto príncipe las rescate?
- ¡Ni hablar! -Sara se separó de Toni para poder mirarle a los ojos-. ¡Odio esos cuentos! ¡No son más que mentiras y patrañas!
- Y entoces, ¿qué cuento quieres que te explique? ¿Uno donde la malvada bruja logra vencer?
- No. Quiero un cuento de verdad. Donde la princesa lucha con el escudo y la espada que le da su hada, donde ella no deja que nadie la secuestre, y si lo hacen, busca los medios para escapar, no se queda esperando que un desconocido la rescate. Uno sin apuesto príncipe, que no es más que un títere. Uno en el que la príncesa escapa con el valiente pirata para vivir cientos de aventuras.
- Sara, cielo, esos cuentos no existen -contestó Toni, acariciando suavemente su mejilla. Sara sonrió.
- Sí que existen. Yo los creo. Y tú eres mi pirata favorito.



miércoles, 3 de junio de 2009

La sonrisa invisible

Carlota se alejó del banco, rumbo a su casa. Sola, bajo la lluvia. Sola, sin paraguas. Sola, pero feliz.
Feliz por haberle regalado una sonrisa a su nueva amiga. Feliz porque Alba la había recibido. Feliz porque una persona más en este mundo haya decidido de corazón que quería verla. Feliz porque sabe que el primer paso para empezar una amistad es ser capaz de ver a la otra persona. Ver de verdad. Observar. Conocer. Aceptar.
Carlota deambulaba sola por las calles empapadas, empapadas como ella, con una sonrisa radiante en su rostro.
Pero nadie a su alrededor, ninguna de esas personas con paraguas, ha sido capaz de ver a Carlota y disfrutar con ella de su sonrisa.

Just smile ^_^

lunes, 25 de mayo de 2009

¿Has visto a Carlota?

Alba y Lucia caminaban bajo sus respectivos paraguas. Apenas sí cruzaban una palabra. Llevaban todo el día juntas, y se sentían a gusto compartiendo el silencio. No era un silencio incómodo. No les hacía falta rellenar el tiempo compartido con absurdas conversaciones superficiales.
Lucia alzó la cabeza, observando un banco lejano del parque que cruzaban, pero sin dejar de caminar.
- Mira, allí está Carlota.
Alba siguió la dirección de la mirada de su amiga, pero tan solo vio un banco vacío.
- ¿Quién está dónde?
Lucia señaló con la mano.
- Allí, sentada en el banco, sola y sin paraguas, como siempre... ¿Tú no puedes ver a Carlota?
- Lucia, allí no hay nadie.
Cada vez se acercaban más al banco en cuestión, y Alba empezaba a temer por la salud mental de su amiga.
- Carlota es especial, muy especial. Tiene poderes. Es pura magia -comentó, fascinada, con una nota mística en su voz que Alba desconocía-. Solo la pueden ver aquellos que realmente quieren verla. Y ella solo permite que algunos la vean por completo. Le gusta la sensación de la lluvia cayendo sobre ella, dice que así está en contacto con la naturaleza, con el mundo, con la magia.
Alba escuchó en silencio la historia que le explicaba Lucia, cada vez más asombrada, cada vez más cerca del banco, aparentemente vacío.
Al pasar junto al banco, Lucia se detuvo y exclamó un alegre:
- ¡Hola, Carlota! ¿Quieres que te acompañemos a casa? Cabemos las dos bajo mi paraguas -aguardó una respuesta del banco-. De acuerdo. ¡Hasta luego!
Alba siguió el ritmo de su amiga un paso por detrás de ella, observando el banco que empezaban a dejar atrás. Un banco normal y corriente. Un banco de madera. Un banco que, curiosamente, tenia una zona totalmente seca pese a que estaba lloviendo. Alcanzó a su amiga justo antes de salir del parque, y volvió la mirada atrás. Se detuvo.
Una joven de rostro dulce y ojos oscuros la miraba, sonriente, desde ese mismo banco que hacía apenas unos segundos ella creía vacío, con su larga y ondulada melena totalmente empapada. La saludó alegremente con la mano, se levantó, y empezó a andar en dirección opuesta.

Lucia podía ver a Carlota.

Alba podía ver a Carlota.


Y tu... ¿puedes verla?

domingo, 24 de mayo de 2009

Desconexión

Estoy escribiendo desde casa de mis tios, en Llançà. A kilómetros de Barcelona. A 23 kilómetros de Figueres...

Me he dado cuenta que me sienta muy, muy bien, alejarme de Barcelona. Reus, Montsoriu, Llançà, Mataró... Són lugares en los que te recuerdo, de forma inconsiente, automática y mecánica, no sé porqué, (bueno, creo que sí lo sé), pero dónde recordarte no me hace daño.

Sé que esto lo vas a leer, porque sabes que aquí me expreso del todo, porque sabes que aquí no miento, porque solo esribo para mi, para desahogarme, para expresarme...
Hoy escribo también para tí. Voy a dejar de escribir mis pensamientos en el blog y en el flog, porque quedo expuesta frente a tí, y no es justo para ninguno de los dos. Tú eres capaz de saber todo lo que pasa por mi mente a través de lo que escribo, pero yo no sé lo que pasa por la tuya, y no es justo.

Pero sobretodo voy a dejar de escribir mis pensamientos aquí porque sé que cuando los lees te hace daño, y lo último que deseo en este mundo es herirte.

martes, 19 de mayo de 2009

...

Día fantástico...

  • Me duele la barriga. Mentira. Siento un pinchazo constante en la boca del estómago, signo de que no tengo ningún malestar físico.
  • Me duele la cabeza. Por lo tanto, pienso demasiado.
  • Tengo los labios rebentados a mordiscos. A automordiscos. Y me estoy quedando sin uñas. Debo buscar manias que no me mutilen tanto.
  • Y estoy obsesionada releyendome Luna Nueva por cuarta vez, porque quiero actualizar el fotolog con un fragmento muy, muy concreto, y no lo encuentro T__T
  • Para rematarlo, a estas alturas del curso los niños están hartos de venir a la guarde (y yo, para qué negarlo) y lo pagan conmigo. No. Contra mí.

Conclusión: me encanta mi vida...

Me quiero ir a vivir a Mataró. Lo sé, significa huir, y nunca he huido, pero... ¿y qué? No soy la primera que huye, ni seré la última...

domingo, 17 de mayo de 2009

Jugando al futbolín

La chica morena observaba con sus ojos verdes como sus amigas jugaban al futbolín. Observaba como decidian su equipo. Observaba como se turnaban entre ellas para echar otra partida. Observaba como controlaban los movimientos de las figuritas. Observaba sentada en un taburete, tranquila, en silencio, y con una sonrisa en los labios.
La muchacha pelirroja se sentó a su lado, y ella desvió sus ojos verdes.
- ¿Porqué no juegas una partido?
- No, yo no juego al futbolín -respondió con su voz dulce.
La muchacha pelirroja se encogió de hombros y pidió otra bebida en la barra del bar.

Y así se sucedían muchas noches. Todas las amigas de la chica morena de ojos verdes jugaban al futbolín. Y ella siempre observaba. Siempre observaba, siempre atenta, sentada en su taburete y con la sonrisa en los labios.

Hasta que una noche, la muchacha pelirroja le preguntó:
- ¿Porqué no quieres jugar con nosotras?
- Sí que quiero -respondió, abriendo sus enormes ojos verdes.
- ¿Y porqué no juegas?
- Porque no puedo.
- ¡Sí que puedes!
- No, no puedo. No puedo manejar a los jugadores.
- ¿Porque no?
- ¿No te has dado cuenta? -la chica morena de ojos verdes respondió, ladeando su cabeza, con una triste sonrisa en sus labios y la voz más dulce del mundo-. Yo solo puedo jugar si soy la pelota.

Porque la chica morena de ojos verdes estaba demasiado acostumbrada a que la trataran a patadas, y ella solo sabía recibirlas.


Igual que una pelota.


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Me he acordado, después de escribir el texto, de una canción de Mecano que va perfectamente acorde con el fragmento, ¿no creeis?




... y el balón casi se desinfló...

sábado, 16 de mayo de 2009

Castell de Montsoriu


Hoy me he pasado todo el día fuera de casa. Tooooooooooooooooodo el día ^^

Y si bien no puedo negar que me he acordado de ti, por múltiples razones, no sé, hoy no lo he pasado mal. Me hacía falta una desconexión, una desconexión auténtica. Parece ser que para encontrar serenidad debo alejarme de Barcelona, que raro... Me va a salir caro tener que pegarme un viajecito cada vez que algo o alguien me hace pensar más de la cuenta... XD

Y de paso, tengo otra historia, que escribiré en breve ^^

Últimamente tengo hipercreatividad literaria... ^^


viernes, 15 de mayo de 2009

Camino descalza

Camino descalza por la senda
de baldosas amarillas
demasiado acostumbrada a perder.

Estoy harta de que destruyan
mi cuento de papel
siempre las mismas manos
que lo vieron nacer.

Camino descalza porque no hay
zapatito que perder
porque no soy una princesa...

Y nunca lo seré...

-15-05-2009-




Me he despertado inspirada, mireusté.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Máscaras

¿No es curioso?
A veces somos perfectamente capaces de afrontar según qué situaciones sin miedo, con valentía, sin titubear y con las cosas perfectamente claras. Eso caracteriza a pocas personas, la valentía.

Pero quizás esa es solo la cara vista. Muchas veces, esas personas afrontan esas situaciones porque no tienen nada en juego, o porque lo que hay en juego saben que no lo van a perder.

Lo que mucha gente desconoce es que esas mismas personas, tan valientes, tan decididas, son siempre las que más miedo tienen. Miedo a afrontar una situación cuya conclusión desconocen, o cuyo final saben que no será afortunado para ellos. Personas que temen enfrentarse a sus propios sentimientos, y sienten pánico cuando deben expresarlos.

Personas que han logrado construir una perfecta fachada, una perfecta máscara. Y que siguen adelante con valentía con esa actitud fuerte, porque mostrarse débiles es aun mucho más duro.


¿Recordáis que en una ocasión os hablé de la Reina de los Enmascarados?




Don´t wanna close my eyes
Don´t wanna fall asleep
´Cause I´d miss you, baby
And I don´t wanna miss a thing




Then I kiss your eyes
and thank God we´re together
I just wanna stay with you
In this moment forever, forever and ever

domingo, 10 de mayo de 2009

Mi límite

Es algo que cuesta, y mucho, pero hoy ya no puedo con NADA MÁS: Hoy he llegado a mi límite de problemas resueltos y por resolver. Mi cerebro es, ahora mismo, relleno para croquetas.

¿No odiais esos días en los que todo lo que puede salir mal... sale peor?

jueves, 7 de mayo de 2009

La conclusión de hoy...

... es que soy idiota. A muchos niveles y en muchos aspectos. Idiota con letras mayúsculas, y letras de neón intermitentes. Podéis incluirle incluso fuegos artificiales.



...podría coger cualquier autobús con tal de un beso más..

lunes, 4 de mayo de 2009

Bajo la lluvia

Cynthia caminaba sola por la calle. Apenas había luz natural, pues las nubes encapotaban el cielo desde hacía un buen rato, descargando la lluvia en un constante chirimiri.
Cynthia no llevaba paraguas, ni chubasquero, ni siquiera un triste periódico con el que protegerse la cabeza. Pero no le importaba, porque las nubes lloraban por ella.
La última semana la había dejado totalmente exhausta. Su padre volvía aestar ingresado, y por más que lo deseara, no podía coger un avión e ir a verleporque estaba totalmente ligada a su trabajo, su única fuente de ingresos, la que le daba de comer y le pagaba la hipoteca de su casa.
Su casa. Aquel lugar que siempre se le antojaba como una acogedora guarida, un pequeño rincón donde estaba protegida del mundo, ahora le resultaba aterradora. No quería estar sola esa noche. Sabía con quien quería estar, pero las cosas no iban bien entre ellos últimamente.
Se apoyó en una farola, alzó la mirada hacía el incesante cielo goteante y suspiró. Y en ese momento, mientras las gotas de lluvia resbalaban por su cara, permitió que el corazón le ganara el pulso a la razón.
Se secó la mano sin mucho éxito en la chaqueta empapada y buscó su movil en el bolso. Marcó su número.
Un tono. Dos. Tres.
Estaba a punto de colgar, porque sabía que al cuarto tono saltaría el contestador, cuando escuchó su voz.
- ¿Sí?
- Ian... Soy Cynthia. ¿Te podría pedir un favor?
- Lo que sea, princesa.
- ¿Puedo pasar esta noche en tu casa?
Silencio.
- ... Claro...
- Gracias.
Cynthia guardó el teléfono y caminó en dirección a la casa de Ian. Un camino que había recorrido cientos de ocasiones. Tras diez minutos caminando sin detenerse bajo la incansable lluvia, llamó al portero automático del portal de un antiguo edificio. Ian ni siquiera preguntó quién era y abrió la puerta. Cynthia subió los escalones, sin importarle el caminito de charcos que dejaba a su paso. Al llegar al rellano, Ian le esperaba en la puerta de su piso.
- ¡Cynthia!
Al verla aparecer empapada de pies a cabeza, su corazón le dió un vuelco.
- Hola, cariño.
Ella le saludó con un beso corto en los labios, sin immutarse siquiera por la expresión de su rostro.
- Anda, entra y secate. Te dejaré algo de ropa.
- Gracias.
Cynthia entró en el cuarto de baño, sin cerrar la puerta tras ella, y se quitó la chaqueta y los zapatos. Se deshizo de la coleta y ahuecó el pelo para que empezara a secarse. Ian entró en el baño y le dejó ropa limpia y una toalla. Salió cerrando la puerta tras él y entró en la cocina para prepararle algo caliente a Cynthia.
Mientras tanto, ella se quitó toda la ropa empapada y se secó entera. Se puso la camiseta que Ian le había prestado. Le quedaba grande, como un vestido corto, así que no se puso sus pantalones. Colgó la ropa de la barra de la ducha y se dirigió a la habitación de Ian. Se sentó en la cama, abrazándose a sus piernas.
Ian salió de la cocina. Se asomó al cuarto de baño, que descubrió vacío y oscuro.
– ¿Cynthia?
– Aquí.
Ian se dirigió a su habitación, donde encontró a Cynthia sentada en la cama, abrazada a sí misma y con la mirada perdida. Conocía, muy a su pesar, demasiado bien esa expresión. Se sentó junto a ella y la rodeó con el brazo. Ella ni siquiera se movió, era como una perfecta estatua. Odiaba verla triste. Estaba demasiado acostumbrado a su expresión dulce y jovial, y ver su rostro sin una sonrisa que lo iluminase le partía el alma. Todo estaba en silencio, excepto por el constante goteo de la lluvia.
La abrazó con más fuerza, con los dos brazos, y ella se amoldó a su cuerpo. Se sentó en su regazo y se abrazó a su cuello, ocultando su rostro en su pecho.
– ¿Qué ha pasado?
Cynthia apretó los labios, y negó con la cabeza. Ian no insistió. Sabía que si se negaba a hablar era porque las palabras iban acompañadas de lágrimas. Y ella odiaba llorar. Y odiaba aún más que alguien la viese llorando. Así que simplemente la abrazó con fuerza, mientras le acariciaba la espalda de forma constante, desde su melena húmeda hasta la cintura, una, y otra, y otra vez.
La lluvia repiqueteaba cada vez más fuerte en el cristal de la puerta del balconcillo.
– Cynthia, ¿hay algo que pueda hacer? –susurró.
– Solo abrázame fuerte y deja que llueva…


Y cuando quieras que yo te quiera, deja que llueva...

domingo, 3 de mayo de 2009

Thinking...

Últimamente pienso demasiado. Le doy vueltas a las cosas hasta que me duele la cabeza. Y normalmente es algo que detesto. Pero no esta vez.
Creo que ya tengo las cosas claras, todas. Y esta vez será muy fácil seguir adelante con la decisión tomada. La que creo que es la mejor. No la más lógica, simplemente la mejor en este momento. Lo más lógico sería hacer lo opuesto a lo que estoy haciendo. Pero la lógica y el instinto viajan por caminos diferentes, así que voy a seguir mi instinto, cosa que hago pocas veces, y debería hacer mucho más.



Que tiene tu veneno, que me quita la vida solo con un beso, y me lleva a la Luna, y me ofrece la droga que todo lo cura...

Se me ponen si me besas... ¡¡rojitas las orejas!!

sábado, 2 de mayo de 2009

Back to the past

Si pudieras retroceder en el tiempo en una única ocasión, con todo lo que sabes ahora... ¿qué día escogerías?

Buena pregunta. Me la hicieron hace poco. Y la respuesta, ahora por ahora, es sencilla.

Regresaría a la noche del 8 de noviembre de 2008. Porque si bien no me arrepiento de la totalidad de esa noche, me arrepiento de no haber seguido mi instinto, que me empujaba hacia una persona y no hacia otra. Y quizá las cosas ahora serían diferentes.

O quizá no...


Qui sap? Qui sap? Podria ser que...

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Últimamente me da por subir canciones...


El tiempo pasa y yo te echo de menos...

jueves, 30 de abril de 2009

¡Bip, bip!

Hoy he soñado con el correcaminos, y yo era el coyote. Y le perseguía con mis artilugios marca ACME.

Y nunca lo alcanzaba. NUNCA.

Realmente, soy el coyote, y parece que me he propuesto como objetivo en la vida perseguir quimeras.

Cada vez me parezco más a la Sheila de mi historia, solo que para ella fui capaz de crear un final feliz, y el mio ni siquiera asoma en el lejano horizonte, y cada vez que parece que sí, que podría haber algo, es solo una ilusión, un espejismo.

En fín... ¡bip, bip!



Dame licor de oreja de conejo, que quiero oir tu voz aunque estés lejos...

(Por si acaso:
http://www.goear.com/listen/fb1d00e/Si-el-cielo-está-gris-Extrechinato-y-tu )

domingo, 26 de abril de 2009

Hoy tengo ganas de verte

Sí, hoy tengo ganas de verte.
De hecho, mal que me pese, tengo ganas de veros a los dos. Pero tengo muchísimas más ganas de estar con uno que con otro. Y por una parte me sorprendre el giro que han tomado mis sentimientos, pero por otra, lo razono y es normal. Porque eres mi Rey de los Goblins ^^
Porque los detalles continuos cuentan más que una gran gesta esporádica.

Te echo tanto de menos...

domingo, 19 de abril de 2009

Soy algo más

En el mundo real, el amor es el más irracional e imprevisible de todos los fenómenos.
Y lo odio. No el odio pasional que sientes hacia otra persona. Un sentimiento de desagrado. Detesto este sentimiento que me tira hacía tí y lucha con mi cabeza para que no caiga en tus redes. Esto me bloquea y ni siquiera soy capaz de escribir. Y por ahí no paso.

Pero ahora ha ocurrido algo que me ha hecho cambiar el punto de vista. Quien dice "ha ocurrido algo" dice "has hecho algo". Depende de como te comportes, eso sí, pero...
Pero no vas a cambiar, así que voy a dejarte claras mis condiciones desde YA. Porque estoy cansada de que me utilices como tu última via de escape, como tu última opción tras una noche de fracaso.
Por el momento, dejaré de ser tu AMANTE.

Porque quizás, así dejes de tratarme como a una PUTA y me vuelvas a tratar como a una PERSONA.

Y si no lo haces... me demuestras que no mereces la pena, y que no merece la pena seguir teniendote en mi vida, ni siquiera como amigo.

Soy algo más que tu último recurso.

martes, 7 de abril de 2009

Llueve

Odio sentirme así. Quizás es por el tiempo, que me deprime. No lo sé. Quizás, y seguramente, es porque me estoy callando demasiadas cosas que debería decirte. Quizás esté más que harta de jugar. Quizás me odie a mi misma por sentir por tí lo que no debo. Quizás me odie por no sentirlo por quien sí debería. No lo sé. Estoy harta. Estoy bloqueada. Y me duele la cabeza de pensar.

Hoy no solo llueve en la calle.

sábado, 21 de marzo de 2009

Sigue nadando...

Sí, eso cantaba Dori en "Buscando a Nemo"

Sigue nandando, sigue nadando...

¿A santo de qué voy yo y cuelgo esto? A santo de que he seguido nadando, y lo habré pasado mal, pero ya está. Vuelvo a ser yo misma. Ahora, simplemente, disfruto de la vida. Punto.

Si mis actos tienen consecuencias, las asumiré en su momento, aunque no creo que vayan a tenerlas.

Porque tengo las cosas claras, y le dejo las cosas claras a los demás, para que no hayan malentendidos.

Porque defiendo el "Carpe Diem" y el "aprovechar las oportunidades al vuelo", porque nunca sabes cuando se te puede volver a presentar la misma oportunidad, ni si se te va a volver a presentar.

Porque a base de palos se aprende, y yo he aprendido.

Leidis an gentelman, disfruten de esta vida cuánto puedan. Las segundas oportunidades escasean. Las terceras, son un simple y puro mito.






PD.: Kannay, cariño, estoy en proceso de finalizar cierto relato corto sobre cierto gatito, idea surgida de una de nuestras más que habituales delirantes conversaciones... Y además, he encontrado una imagen perfecta para la historia XD

domingo, 15 de marzo de 2009

¿Y ahora qué?

- ¿Y ahora qué?
- ¿Que de qué? -preguntó Sheila, sorprendida. Apoyaba la cabeza sobre el pecho de Agustín, deleitándose con el sonido constante de su corazón, mientras él recorría lentamente su espalda con los dedos.
- Llevamos un año así.
Sheila alzó la cabeza para poder mirarle a los ojos. Intuía que se avecinaba algo para lo que no estaba preparada.
- Sí. Y ha sido un año increíble -dijo, sonriendo.
- Pero...
- ¿Pero qué?
- No crees... No sé, que podríamos intentar algo... algo más...
Agustín detuvo la mano a mitad de una caricia, al notar como el cuerpo de ella se ponía rígido de repente.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué? Porque te quiero, tonta. Porque me has hecho el hombre más feliz del universo por el simple hecho de estar a mi lado. Porque quiero que dejemos de jugar al gato y al ratón. Me he cansado de tener una, comillas, "relación abierta", como la llamas tú. Quiero algo más. Quiero un compromiso. Y lo quiero contigo.
- ¿Acaso has pensado en lo que yo quiero?
Sheila se separó bruscamente de su amante. Sintió que le faltaba el aire. Se sentó en el borde de la cama, y pasó sus manos por su cabeza, enredándose el pelo entre los dedos, mientras su mente, frenéticamente, intentaba buscar una vía de escape.
- ¿Porqué no? -inquirió Agustín, regalándole suaves y delicados besos en su espalda desnuda.
- Pues porque no. Porque está claro que buscamos cosas diferentes. Porque tú y yo somos diferentes.
- ¿Y qué? Los opuestos se atraen, y se complementan. No somos tan diferentes, y aunque lo fuéramos, las diferencias no son insalvables. Nos complementamos. Durante todo este año, ¿cuántas veces hemos discutido?
- ¿Qué estamos haciendo ahora? -Sheila se giró para mirar a los ojos a aquel ser que la estaba haciendo enfrentarse a sus demonios, a su pasado.
- Una vez, entonces -rió, bajito, con su voz gutural-. Una única vez, en todo un año. Somos diferentes, pero no chocamos entre nosotros. Podríamos intentarlo.
Sheila suspiró.
- No lo sé. Ya he probado la vida de pareja, y ya me han hecho daño más que suficiente para el resto de la vida. Quizá esa vida no es para mi. ¿Porque quieres cambiar lo que tenemos ahora? Nos tenemos cuando queramos, pero no hay nada firmado, no hay compromiso, somos libres. ¿No es lo que anheláis los hombres?
- Los hombres, tal vez. Yo, no. Tan solo te pido que lo intentemos. Si no funciona, podemos volver a estar como ahora. Y si te hago daño, asumiré el no volver a verte.
A Sheila se le hizo un nudo en la garganta. Las lágrimas, pugnando por salir, enrojecían sus preciosos ojos verdes ante la sola idea de no volver a ver a aquel hombre que la estaba volviendo loca, cada vez en más sentidos. Giró la cara, para que Agustín no la viera así. No se lo podía permitir. No podía permitir que nadie supiera cuan débil era bajo su perfecta máscara de frivolidad, y mucho menos él.
Logró controlar sus reacciones, con la vista perdida, mientras Agustín, a la espera de una respuesta, le seguía acariciando la espalda, como si toda la dulzura del universo se hubiese concentrado en sus manos.
- Está bien -dijo, aun sin mirarle-. Lo intentaremos, pero solo lo intentaremos. Si no sale bien, no digas que no te lo advertí.
Sheila se había rendido. Iba a intentar superar el dolor con la ayuda de un buen hombre, pero ¿sería suficiente? ¿Borraría toda la frialdad y el miedo a sentir que había invadido su corazón durante tantos, tantos años?
Se volvió para enfrentarse cara a cara a su... ¿novio? Sí, novio. Que extraña le resultaba esa pequeña palabra de cinco letras. El rostro de Agustín reflejaba pura y simple felicidad, y en sus ojos brillaba un deje de esperanza que Sheila creyó no volver a ver jamás.




Lo que ella no sabía es que, al arriesgar, siempre ganas más de lo que podrías perder.


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Necesitaba escribir algo así. Una historia en la que ella no fuera la enamorada sufridora.
Espero que os guste ^^

sábado, 14 de marzo de 2009

¡¡Concurso!!

Virtuosas del photoshop, PSP y programas similares, os traigo un nuevo concurso.

http://naksplace.foroactivo.com/concursos-visuales-f22/concurso-blend-de-cabecera-t395.htm

¿A qué esperais para sorprendernos?

¡¡Ánimo!!

-El plazo del concurso finaliza el 28 de marzo-

jueves, 12 de marzo de 2009

Lo mejor de hoy

¿Sabéis qué es lo mejor de hoy?
Que no me arrepiento de lo que hice ayer. Porque, aunque no seguí adelante con mi decisión, no me arrepiento de lo que hice. Porque cada vez es más fácil estar contigo sin sentirme mal conmigo misma. Por una sencilla razón.

NO TE AMO

Te amé, no lo niego, pero se rompió el hechizo. Nos hemos hecho demasiado daño. Los dos. Y no voy a esperar que alguien que no sabe lo que quiere se decida a hacer conmigo lo que se le antoje. Yo sí que tengo las cosas claras. Y sé que no puedo esperar de ti más de lo que me estas dando, porque NO ME LO QUIERES DAR: Porque podrías, pero no quieres. Así que, voy a ser YO la que haga lo que se le antoje. Y voy a disfrutar.

Culto al placer.

I'm addicted to you

Así es. Soy adicta a tí. Eres como una droga. Estoy enganchada.

Y es una putada. Una gran putada.

A la mierda las decisiones tomadas, esto es superior a mi.



Estoy condenada desde que me enamoré de tí.


En fín, a ver como sigue todo esto.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Saltando al abismo

Esta historia está inspirada en la canción de “Ella baila sola”, Lo echamos a suerte. La he escuchado en la radio y me ha hecho pensar, y así surgió esta idea. Espero que os guste.
http://www.youtube.com/watch?v=qspTF_ArLGY&feature=related
Era la única que me faltaba por compartir a través del blog ^^ La escribí hace un añito, más o menos...

Saltando al abismo

Eran las nueve y media de la noche de un viernes cualquiera. Acababa de dejar al niño, al que cuidaba desde hacía dos años, en casa de sus abuelos. Fabio estaba en la calle, al lado del portal, apoyado en la pared, con los brazos cruzados y mirando al suelo. Llevábamos seis meses juntos, y la rutina envolvía nuestras vidas o, como mínimo, la mía.
Estudiar, el canguro y quedar con él de vez en cuando, cuando no estaba demasiado ocupado trabajando… Ya me había acostumbrado a verlo, como mucho, una vez a la semana. Podía pasarse dos, o incluso tres semanas, manteniendo conmigo una relación solo a través del teléfono, cosa que tenía delito, ya que vivíamos a dos calles de distancia. Solo a dos calles, que podía venir a verme de vez en cuando, aunque fuera solo durante cinco minutos, solo para decirme que me quería.
Al traspasar el umbral, el aire jugueteó con la falda de mi largo vestido negro. Fabio alzó la mirada, clavando sus fríos ojos de color miel en los míos, y esbozó una pequeña sonrisa, seguramente, más por costumbre que por alegría. La verdad es que no era atractivo. Era alto, moreno y musculoso, pero las facciones de su rostro no eran nada agraciadas, exceptuando sus ojos.
Le di un corto beso en los labios y empezamos a andar, sin siquiera cogernos de la mano. Aunque yo era muy efusiva y demostraba mi cariño a todo el mundo con abrazos, besos, mimos y caricias, él se agobiaba con facilidad. Las muestras de cariño las racionaba con cuentagotas.
– ¿Dónde vamos a cenar?
– No sé. ¿Vamos al chino?
– Vale…
Estupendo, al chino otra vez. Si no íbamos al chino, íbamos al Mexicano de la Maquinista. Era tan predecible… Supongo que hoy no le apetecía coger el coche.
Comenzamos a bajar la calle.
– Y… ¿qué tal el día? –pregunté. La verdad, no me interesaba mucho su trabajo, pero tampoco me apetecía pasarme veinte minutos en silencio.
Empezó a hablar de su día, de las anécdotas con sus compañeros, que hoy le habían dado un extra de la paga…
– ¿En serio? –le corté, sonriendo–. Bien, hoy invitas tú.
– ¡Qué morro tienes, peque!
– ¿Yo? ¡Qué va!
Me hice la inocente. No se podía comparar mi sueldo como canguro con el suyo, que era más del doble, puede que incluso el triple que el mío. De vez en cuando pagaba yo, o lo pagábamos a medias, pero si acababa de cobrar, bien se podía gastar algo en su novia, a la que aseguraba que quería.
Llegamos al restaurante, y la camarera nos sentó en nuestra mesa de siempre. Fabio apenas miró la carta, siempre pedía lo mismo, pero yo dediqué toda mi atención a los platos escritos en el menú. Me encantaba probar cosas diferentes, y solía escoger aquellas que tenían el nombre más raro. A base de experimentos había descubierto que me encantaba el Xiao Lon Pao.
Durante la cena estuvo pendiente del partido, que se retransmitía en una televisión a mis espaldas. Yo me daba cuenta. Le miraba y no me veía el resto de mi vida a su lado. Pero le quería, y aquello era algo que pesaba mucho. Es difícil tomar ciertas decisiones.
Al salir del restaurante, Fabio pasó su mano por mi cintura, acercándome a él. Apoyé mi cabeza en su hombro y le abracé, aprovechando uno de los escasos momentos en los que le daba por mimarme. Cruzamos la calle y nos detuvimos. Miré el edificio que se alzaba frente a nosotros. Era un hotel. Me separé de él.
– ¿Qué? ¿Preguntamos a ver si tienen habitaciones?
Antes de que siquiera tuviera la ocasión de abrir la boca para expresar mi opinión, él ya estaba dentro, hablando con la recepcionista, una mujer mayor de pelo corto y rubio teñido. Llegué a su altura justo en el momento en el que la mujer le devolvía la tarjeta de crédito a Fabio, acompañada de una llave de la que colgaba un pedazo de plástico con un número.
Me cogió de la mano y empezamos a subir las escaleras. Yo iba un escalón por detrás de él. La verdad es que no me apetecía nada, pero también sabía que en el momento en que empezara a tocarme yo le correspondería, esperando, quizá, experimentar alguna nueva sensación. El sexo se había llegado a convertir en algo aburrido, algo que formaba parte de la monotonía de la relación. Quedar, cenar, ir al cine de vez en cuando y echar un polvo. Punto.
Al traspasar la puerta se giró hacía mí, apoyándome contra la puerta, cerrándola, mientras me besaba con furia. Yo enlacé mis brazos alrededor de su cuello en una reacción instintiva mientras él, con sus brazos bajando por mi espalda, me apretaba contra su cuerpo. Llegó dónde la espalda pierde su buen nombre. Me sujetó con fuerza, levantándome del suelo y tumbándome bruscamente sobre la cama. Hacía ya mucho tiempo que conmigo no se andaba con lindezas.
Me besó el cuello, bajando hasta el escote de mi vestido. Empecé a respirar de forma entrecortada e irregular. Bajó la cremallera. Deslizó rápidamente sus manos hasta mis piernas, subiendo la falda de mi vestido hasta que éste se desprendió por completo de mi cuerpo. Lo arrojó al suelo mientras yo me quitaba las sandalias con un rápido movimiento.
Rodamos sobre la cama. Me senté a horcajadas encima suyo. Fabio se medio sentó y le quité la camiseta negra. Le besé de nuevo en los labios para luego empezar a descender por su cuello, su pecho, su abdomen, su ombligo… Desabroché sus pantalones tejanos y empecé a bajárselos, pero él volvió a rodar, colocándose encima mío, y se los quitó con dos bruscas patadas.
En menos de dos segundos, nuestra ropa interior desapareció y nuestros cuerpos, totalmente desnudos se fundieron en uno solo. El silencio de la noche fue roto con nuestros jadeos y gemidos. Era una extraña sensación, tenerle tan cerca, tan dentro de mi ser y, sin embargo, sentirle tan lejos, como si nos separara un abismo de miles de kilómetros.
Sobre mí, Fabio paró. Me besó una última vez y se tumbó a mi lado, mirando al techo. Me apoyé en su pecho y puse mi brazo por encima suyo.
– Cariño, hace calor.
Fabio apartó mi brazo y se tumbó de lado, dándome la espalda.
No dije nada. Últimamente, siempre hacía lo mismo. Rodé hacia el lado opuesto de la cama, lo más alejada de él que me era posible, y me tumbé boca abajo. Le miré de reojo. ¿Cómo habíamos llegado a esto?
Recordaba como al principio me regalaba rosas, me venía a buscar a la facultad con su coche, me preguntaba qué me apetecía hacer. En el transcurso de medio año, todo había dado un giro de ciento ochenta grados. Y no me gustaba.
No me gustaba sentirme utilizada. No me gustaba tener que racionar el contacto físico. No me gustaba estar pendiente de si trabajaba o hacía horas extras, voluntarias, por supuesto. No me gustaba no ver a mi novio. No pedía estar junto a él cada maldito segundo del día, pero verle más a menudo, y no solo para follar, no estaría mal. ¿Acaso era pedir demasiado?
Pensaba en mis amigas y amigos, en sus relaciones con sus respectivas parejas. Algunos llevaban varios años juntos, y aun seguían irradiando amor cada vez que sus miradas se cruzaban.
Recordé los cuentos de hadas, De acuerdo, yo no era, ni mucho menos, una princesa encerrada en un castillo, así que no esperaba que un príncipe se acercase a mi galopando y me rescatase, pero tampoco merecía quedarme con el sapo.
Un leve ronquido me indicó que mi acompañante se había quedado profundamente dormido.
Él. Él, él, él y sólo él. Era en lo único en lo que pensaba.
¿Y yo qué? ¿Tanto costaba hacer un pequeño espacio en su cerebro para pensar un poco en mí?
Entonces tomé una decisión, una decisión que me quitó un peso de encima, un lastre que llevaba meses arrastrando. Me sentía ligera. Seguro que, en ese momento, hubiera sido capaz de volar como un ave.
Si yo era capaz de anteponerle a mis deseos, no me merecía menos que eso. Me merecía a alguien que también fuera capaz de tenerme un mínimo de consideración. Y Fabio era demasiado egoísta para mirar el mundo que se extendía más allá de su ombligo.
Me vestí en silencio. Abrí el mueble bar y saqué una Pepsi. Si había que pagarla, ya se apañaría él con su paga extra de hoy. Con la de horas de más que había trabajado, en un futuro se convertirá, sin duda, en el muerto más rico del cementerio, pero yo lo tenía claro. Prefiero a un vivo pobre que me quiera.
Deslicé mi anillo por el dedo pulgar y lo puse en la mesita de noche, al lado de su cabeza. Me acerqué a su oído y, sonriendo, le susurré:
– Hemos terminado.
– Vale…
No sabía si estaba despierto o aun permanecía dormido, pero su respuesta me hizo sonreír. No había nada por lo que luchar, y yo sería libre de nuevo. Dejaba atrás al primer amor, y me disponía a saltar al abismo de lo desconocido, pero no tenía miedo, porque estaba segura que el destino me deparaba algo mejor.
Salí de la habitación sin mirar atrás, con una sonrisa que hacía iluminar todo mi rostro. Una sonrisa que hacía casi medio año que no esbozaba.

Fin


jueves, 5 de marzo de 2009

Arte natural


Porque a veces, la vida es más sencilla si simplemente miramos la naturaleza a nuestro alrededor.

Porque las flores son sencillas. Sencillamente hermosas.

domingo, 1 de marzo de 2009

Tomar distancia

En ocasiones, la única forma de ver algo con perspectiva es tomando distancia. Pero ya no sólo cambiar de punto de vista. Montarse en un tren y tomar distancia REAL. Tomar distancia de una ciudad. De un barrio. De una persona. De esa persona. De un cúmulo de sentimientos.

Aunque los sentimientos viajen con nosotros. Eso es algo inevitable. Pero esos sentimientos ya no están cerca de la persona que los provoca. Ya no coexisten en el mismo barrio, ni siquiera en la misma ciudad.

Tras una muralla kilométrica, en ocasiones, es más fácil pensar con perspectiva. Y tomar decisiones. Decisiones que no se verán afectadas por un mensaje repentino que me solicite en tu casa. Porque yo no podría ir a tu casa por más que lo deseara. Porque estoy a kilómetros de tí. Y eso me va bien.

Porque estoy cansada de ser tu juguete. Cansada de saber que me tienes. Cansada de que sepas que me tienes. Porque yo sé que cuando chasqueo los dedos, tengo a mil tios a mis pies. El problema es que tu sabes que si chasqueas tus dedos, la que cae a tus pies, sin remedio, soy yo.

Y no me da la gana.

Por eso, no volveré a acudir a tus llamadas a la primera.

Por eso, no volveré a cambiar mis planes por adaptarlos a los tuyos, según te convenga.

Por eso, voy a dejar de ser tu marioneta.

Porque acabo de volver de casa de un "amigo", y todas las veces que me ha dicho guapa, todas las veces que me ha dicho que soy increíble, todas las veces que me ha dicho que soy muy mona... he deseado que fueras quien me lo decía. Me estaba entregando a otro hombre en cuerpo, pero tú invadias mi maldita mente.

Porque te quiero.

Porque me hace más daño permanecer así a tu lado que intentar mantener la distancia.

Porque aunque me muera por dentro, sé que es lo mejor...

martes, 24 de febrero de 2009

He decidido...

...volver a las andadas.
...volver a ser fría, cínica y calculadora.
...volver a desconfiar de medio mundo.
...volver a evitar el mundo de los sentimientos.

Porque demasiado a menudo, los sentimientos no son más que una condena que no nos permite ver el mundo con perspectiva. Y ahora mismo no necesito seguir sufriendo por los hombres. Ni lo necesito, ni lo quiero. Porque aunque esté enamorada de tí, es absurdo esperar que llegues a sentir lo mismo. Y no lo pienso esperar.

PD.: Pasaos por lass entradas anteriores, que últimamente actualizo demasiado a menudo y no doy tiempo a que las leais...

lunes, 23 de febrero de 2009

domingo, 22 de febrero de 2009

La Reina de los Enmascarados

- Mira a tu alrededor, joven viajero -dijo la mujer, abarcando con un amplio movimiento de su brazo extendido la inmensidad de la sala abarrotada de personas-. Estás en un lugar dónde no te puedes fiar de nadie, porque nadie es lo que parece, un lugar dónde todo el mundo finge ser alguien que no es.
- ¿Y de vos, me puedo fiar?
- ¿De mí? Querido, yo soy la Reina de los Enmascarados. Soy de quien menos te debes fiar.


Porque nunca nadie es lo que parece ser...

domingo, 15 de febrero de 2009

Despertar (Caricias en tu espalda)

La canción que inspira este relato es Caricias en tu espalda, cantada por Despistaos, y acompañada por Alicia. Por si queréis escucharla mientras leéis (dura más la canción que el relato), o después de leer, o solo por curiosidad, os dejo el link:
http://es.youtube.com/watch?v=Afs4cUEepiU

Para no perder la costumbre, está registrada en Safe Creative.
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Despertar (Caricias en tu espalda)




Un domingo más.
Escucho ruidos a mi alrededor. Unos tímidos rayos de luz empiezan a inundar la habitación. Mi cabeza no reposa sobre mi mullida almohada. Tú eres mi almohada, y eso es infinitamente mejor.
Muevo el brazo que descansa sobre tu tripa, acariciando tu cuerpo, hasta llegar a un recodo de tu cuello, mientras voy abriendo los ojos, poco a poco. Te amoldas a mis movimientos, y el brazo que descansa debajo de mi cuerpo se eleva para acariciar mi espalda, provocándome esa sensación única que solo tú consigues hacerme sentir, una mezcla placentera de cosquillas y escalofríos que recorre cada fibra de mi ser. Subo mi cabeza e inhalo el aroma que desprende tu cabello. Entonces, tú giras la cabeza y me besas en la frente. Aún estas medio dormido, pero vas buscando a tientas, con tus labios, mis labios. Y los encuentras, y me besas despacio, suave y dulcemente mientras te giras para poder abrazarme mejor. Me necesitas. Te necesito. Nos necesitamos mutuamente.
Poco a poco aumenta el énfasis de nuestras caricias, de nuestros besos, mientras sentimos que estarnos tocando, piel con piel, labio con labio, no es suficientemente cerca. Nuestra respiración, al unísono, se vuelve agitada. Te sitúas encima de mí y yo me aferro a ti. No puedo permitir que haya espacio entre nosotros. Tú eres parte de mí, y yo me siento parte de ti. Separas tus labios de los míos, pero no de mí. Con continuos besos recorres mi cuello, descendiendo por mi clavícula, mi pecho, mi ombligo… mientras yo te acaricio la espalda con avidez para, finalmente, enredar mis dedos en tu pelo. Y tus besos vuelven a recorren el camino andado para llegar a mis labios de nuevo. Yo te abrazo con fuerza, en un intento de unirme más a ti, de sentirte aún más cerca de lo que ya estás.
Entonces, te siento en mi interior, y sé que eres mío, y sabes que yo soy tuya, porque las acciones demuestran los sentimientos, porque mientras nos miramos a los ojos podemos ver nuestras almas, porque soy dueña de cada una de tus respiraciones, y tú eres dueño de cada uno de mis gemidos.
Y me besas, me besas con pasión, me besas con ansia, y al besarnos encontramos otra forma de estar unidos en este momento, que es solo tuyo y mío.
Poco a poco, nuestra respiración recupera su cadencia normal.
Te tumbas a mi lado, pero no dejas que tu abrazo cese, y yo tampoco ceso el mío. Con tus brazos me mueves para que me amolde a tus movimientos, para acabar estirados, cara a cara, disfrutando de este instante, ajenos al mundo que nos rodea y que no nos importa.
Uno frente al otro, acariciándonos la espalda mutuamente, con nuestras miradas unidas, brillando plenas de felicidad, amándonos con una acción tan simple como es estar frente al otro, desnudos, sin nada que esconder, porque no poseemos nada propio, porque tú eres yo y yo soy tú.
– Buenos días, cariño…

Nakkie,
11-1-2009

domingo, 8 de febrero de 2009

Tic-tac



Tu orgullo habitual, y el mio recién descubierto, son una mala combinación.


De hecho, es una combinación mortal, que me crispa los nervios.


Pero eso es una prueba que sé que voy a superar, porque no me vas a ganar esta vez, y te toca a tí dar el siguiente paso. Y es tan sencillo como coger el teléfono, enviarme un mensaje, mandarme un e-mail...


El tiempo pasa...

... los relojes no duermen, y en mi mente, sus agujas, son espadas...

jueves, 5 de febrero de 2009

Mirar hacia delante

Justo eso es lo que voy a hacer.

Porque eres el maldito perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Y a mí, el jueguecito éste de "ni contigo ni sin tí", lo siento, pero no me va.

Quizá no fueron las formas adecuadas, y lamento, si lo he hecho, haberte hecho daño. Pero tú me ignoraste por completo, y él me trató como a una reina.

¿Lo de los celos? No fue más que una excusa, un comentario que se nos fue de las manos, y yo entré al trapo, pero no por darte celos, sino por seguir tonteando con él. Fue una simple excusa para seguir tonteando con él. SEGUIR TONTEANDO, que no empezar a tontear.

Fuiste tú quien me dejaste, y aunque solo estabamos de lio, tú no quisiste seguir. Por lo tanto, yo soy libre, libre de hacer lo que quiera y con quien quiera, sin dar ningún tipo de explicaciones, y no me tengo que esconder sólo porque tú estés delante, porque las oportunidades que uno deja escapar las aprovecha otro, y tú, esa noche me tuviste a tiro. Muy a tiro. Pero pasaste de mí como de la mierda, me dejaste escapar, así que decidí acercarme a alguien que no me hiciera sentir invisible. Y él aprovechó la oportunidad. Así de sencillo.

Tomando prestadas las propias palabras de Vampirus Alice Virux, enfádate conmigo si te da la gana, pero no soy yo la que tiene miedo a sentir.

Por fín pienso con claridad, y cuando decidas hablar conmigo, sé que no me voy a dejar vencer por tu autoimagen de superioridad. Porque no eres mejor que yo. Ni tú, ni nadie.




PD.: ¡¡Os quiero, chicas!!

viernes, 30 de enero de 2009

No te olvido

Y no te olvido
Porque eras
Quien me apoyaba,
Me cuidaba,
Me mimaba.

Eras el único
Que me permitía
Ser quien soy.

Y no te olvido,
Y no me arrepiento
De los besos,
Los abrazos,
Las caricias
Y las miradas.

Y sé que no fue un error,
Porque si pienso en ti
Sólo sé hablar de amor.

Y no te olvido…
Porque el olvido
Es imposible
Cuando le pides
A un corazón
Que deje de sentir



-28-01-2009-




(C) Registrado bajo derechos de autor.
http://www.safecreative.org/work-view.shtml?cid=76597&id=54392

sábado, 24 de enero de 2009

¡¡GRACIAS!!

Así de simple, pero así de sincera.
Muchísimas gracias, de todo corazón, a todos los que os pasáis por el blog y me dejáis un comentario de ánimo, a los que apoyáis mis historias y a los que me apoyáis a mí, sabiendo que éste no es precisamente uno de mis mejores momentos.
Lamento mucho no poder disponer del tiempo suficiente para responder a vuestros comentarios (mes de exámenes... la vista fija en el 9 de febrero, que por fin los acabo), pero os prometo que en cuanto acabe, voy a devorarme todos vuestros blog con la misma avidez que un sediento calma su sed cuando encuentra un manantial cristalino, y yo siempre cumplo mis promesas (una de mis pocas virtudes, soy leal hasta la muerte)

En fín, voy a seguir estudiando. Me despido de todos vosotros a las... ¡qué palo! ocho y cuarto pasadas de la mañana...

jueves, 15 de enero de 2009

He aprendido...

He aprendido que la vida sólo es capaz de ofrecerte las mejores oportunidades cuando no las deseas. Porque cuando no buscas nada, encuentras lo que has ansiado toda tu vida. Y como no las queríamos, no sabemos si aprovecharlas.

Entonces, pueden ocurrir dos cosas:

Simplemente, como no queríamos dicha oportunidad, la dejamos escapar. Sí, así de simple. Porque no cuadra con nuestros planes. Porque es posible que nos complique la vida. Porque no sabemos como afrontar una situación que no habíamos planeado. Porque creíamos que nuestra vida era perfecta antes de que esa oportunidad se nos presentara, y queremos que siga igual.

O aprovecharla. Porque si la dejamos escapar, puede que no vuelva a nosotros. Porque puede que se lleve un proyecto de vida mejor. Porque los planes se pueden cambiar. Porque puede que se lleve la felicidad.

No pienses. Solo siente. Siente y déjate llevar. Porque cuando has perdido la que quizá sea la oportunidad de tu vida, no siempre tienes, nuevamente, la oportunidad de recuperarla.


Citando a Stephenie Meyer:
"Cuando la vida te ofrece un sueño que supera con creces cualquiera de tus expectativas, no es razonable lamentarse de su conclusión."

Días de reflexión...

martes, 13 de enero de 2009

El visitante

Esta historia la escribí hace unos... 6 ó 7 años, cuando tenía 14 ó 15, para un trabajo de clase. La historia quedó en el olvido, y de pronto estuve varios días con el recuerdo de la historia en la cabeza, dándome la tabarra igual que se la daba Pepito Grillo a Pinocho.La historia original ya no exíste, porque la escribí en el ordenador viejo, y éste se estropeó, así que perdí tanto la de El visitante como la de Caperucita roja y los tres cerditos (no sabéis como la liaban los cuatro contra el lobo XD).
Así que he vuelto a reescribirla, con la ventaja de que más de un lustro me ha proporcionado nuevo vocabulario y mejor expresión escrita.Le tengo un cariño muy especial a este relato, es mi "niño mimado".Ahora sí, ya no me enrollo más. Espero que os guste.

(C) Este relato está sujeto a derechos de autor, la obra ya está registrada como mía, así que olvidaos de la idea de plagio, porque puedo demostrar que soy la autora.

El visitante

Atravesé la puerta de entrada de mi casa y tiré sobre la mesita del recibidor mi mochila, llena a rebosar de libros. Abrí la puerta de cristal tintado que conducía al comedor, con la intención de cruzarlo y dirigirme a la cocina para merendar, pero mis planes se vieron frustrados al contemplar una curiosa estampa.
Mi padre estaba sentado en el sillón, ocultando la cara tras una alargada máscara antigás, que solo Dios sabe de dónde había salido, y con unas patas de rana en los pies sustituyendo sus habituales zapatillas a cuadros. Mi mirada viajó hasta la derecha, y se centró en el sillón que se hallaba junto al primero, separado de éste por una pequeña mesa con una sospechosa botella. Un ser verde, de pies alargados, barriga redonda y pronunciada y una trompa de un palmo destacando en su… cara, supuestamente, permanecía en la butaca mientras me contemplaba con sus pequeños ojos negros.
Redirigí la mirada a mi padre.
– ¿Papá?
– Dime, nena.
Su voz sonaba distorsionada a causa de la máscara. Señalé a su acompañante con la mano.
– ¿Qué es esto, papá? ¿Una broma? ¿Se ha adelantado Carnaval este año?
Miré de refilón al personaje color oliva que se hallaba a mi derecha. Posiblemente, la única explicación razonable para aquello sería un buen disfraz.
– ¿Carnaval? ¡Qué va, nena! ¿En serio te parece un disfraz?
¿Realmente quería que respondiera a esa pregunta?
Mi padre se levantó del asiento, se quitó la máscara, dejándola sobre la butaca que acababa de abandonar, y se encaminó hasta mí con andares torpes como consecuencia de las aletas, que aún permanecían en sus pies.
– Mira cariño, yo te explico. Éste es Tumk, y es un extraterrestre proveniente del espacio exterior.
Abrí desmesuradamente los ojos, presa del asombro. En cuanto mi padre empezó a hablar a mi lado, me di perfecta cuenta del olor a alcohol que emanaba, pero aquella historia ya era demasiado.
– Tumk –continuó mi padre– proviene de un planeta muy lejano, del planeta WYX, en la galaxia… no sé hija, su galaxia tiene un nombre muy raro, la verdad. El caso es que Tumk está viajando por el espacio y ha querido visitar la Tierra, y le he invitado a casa para demostrar que los terrícolas somos muy hospitalarios.
– ¡Claro que sí, papá! Y el hecho de que apestes a alcohol es algo irrelevante, ¿no?
– ¿Alcohol? Cariño, me ofendes. Yo no estoy borracho, y ni me he acercado siquiera a una botella de alcohol.
Enarqué una ceja.
– ¿En serio pretendes colarme ese gol, papá?
Mi padre sacudió la cabeza y chasqueó la lengua.
– Es que te lo tengo que explicar todo, nena.
Se dirigió tambaleante a la mesa que se hallaba entre los dos sillones, mientras los ojos de ese tal Tumk le observaban, atentos. Cogió la botella y me la mostró, igual que si hubiera recibido un Oscar, podía ver el premio, pero no podía ni acercarme a tocarlo.
– Tumk, muy amablemente, me ha regalado una botella con alimento estelar intergaláctico, que es lo que hemos estado tomando hoy. A ti no te daré, porque me ha dicho que puede afectar el crecimiento de los niños –añadió, mientras dejaba la botella de nuevo en la mesa–. Pero Tumk ha traído algo para ti.
Miré con cierto recelo al acompañante de mi padre. Pese a que el disfraz (aún mantenía la hipótesis del disfraz) tenía unos pies tan grandes como las aletas que lucía mi padre, Tumk caminó hasta mí con soberana soltura.
Alargó su brazo y abrió delante de mí su mano de tres dedos (¡tres dedos!). Sobre la palma de ésta reposaba una piedra irregular, de color negro, con pequeños y profundos surcos de los que surgía una luz verde muy peculiar. Volteó su mano y dejó la piedra en la mía. Cada vez me cuadraba menos la teoría del disfraz, aunque el hecho de que mi padre estaba ebrio era irrefutable.
– ¿Y porqué no habla?
– Sí que habla, nena.
Tumk abrió la boca, casi imperceptible bajo aquella especie de trompeta verde que destacaba en su cara, y emitió un sonido. Un sonido estridente, agudo, intermitente…
Me di la vuelta, alargué el brazo y apagué el siempre odiado despertador. Rezongué unos segundos más en mi cama. Todo había sido un sueño.
Un ligero brillo verde llamó mi atención. Sobre la mesita de noche se encontraba la piedra que Tumk me había dado.
Quizá no había sido un sueño, al fin y al cabo.

domingo, 11 de enero de 2009

Trailer crepúsculo

Con el boom por la película, basada en una de las sagas más populares de este siglo, se llevó a cabo un concurso de fan-trailers basados en la novela Crepúsculo. Como buena friki que soy, no podía dejar escapar la oportunidad de hacer una frikada como esta, así que, tras teñirme el pelo, me metí en el papel de Isabella Marie Swan, más comúnmente conocida como Bella.

Aquí os dejo el trailer que enviamos al concurso de Aurum. Espero que disfruteis viéndolo tanto como nosotros disfrutamos rodándolo ^^

video

Por cierto, por si acaso no se ve, lo podeis encontrar en Youtube:

http://es.youtube.com/watch?v=hHzHeT6QnI8

En la próxima entrada, subiré uno de mis relatos cortos. Los que compartís conmigo la vida forera, ya lo habréis leído. Los que no, espero de corazón que os guste ^^

sábado, 10 de enero de 2009

Empezamos un nuevo projecto

¡¡Inicio este blog!!
Los que me conozcais, sabeis que me meto en todos los saraos internáuticos habidos y por haber, y, por supuesto, ya me he hecho un blog.

De momento es un bebito, pero espero que se haga grande junto a todos vosotros ^^

¡¡Besitos!!