Bienvenido viajero.


Sin importar el camino que hayas recorrido hasta llegar aquí, espero que disfrutes de tu paso por mi pequeño rincón y que no te olvides de dejar tu huella. Sin importar si eres o no compañero blogger, espero leer tu opinión sobre los pequeños relatos y fragmentos que comparto con vosotros, y sobretodo... no te olvides de volver a visitarme ^^ Y recuerda:







domingo, 15 de febrero de 2009

Despertar (Caricias en tu espalda)

La canción que inspira este relato es Caricias en tu espalda, cantada por Despistaos, y acompañada por Alicia. Por si queréis escucharla mientras leéis (dura más la canción que el relato), o después de leer, o solo por curiosidad, os dejo el link:
http://es.youtube.com/watch?v=Afs4cUEepiU

Para no perder la costumbre, está registrada en Safe Creative.
************************************************************
Despertar (Caricias en tu espalda)




Un domingo más.
Escucho ruidos a mi alrededor. Unos tímidos rayos de luz empiezan a inundar la habitación. Mi cabeza no reposa sobre mi mullida almohada. Tú eres mi almohada, y eso es infinitamente mejor.
Muevo el brazo que descansa sobre tu tripa, acariciando tu cuerpo, hasta llegar a un recodo de tu cuello, mientras voy abriendo los ojos, poco a poco. Te amoldas a mis movimientos, y el brazo que descansa debajo de mi cuerpo se eleva para acariciar mi espalda, provocándome esa sensación única que solo tú consigues hacerme sentir, una mezcla placentera de cosquillas y escalofríos que recorre cada fibra de mi ser. Subo mi cabeza e inhalo el aroma que desprende tu cabello. Entonces, tú giras la cabeza y me besas en la frente. Aún estas medio dormido, pero vas buscando a tientas, con tus labios, mis labios. Y los encuentras, y me besas despacio, suave y dulcemente mientras te giras para poder abrazarme mejor. Me necesitas. Te necesito. Nos necesitamos mutuamente.
Poco a poco aumenta el énfasis de nuestras caricias, de nuestros besos, mientras sentimos que estarnos tocando, piel con piel, labio con labio, no es suficientemente cerca. Nuestra respiración, al unísono, se vuelve agitada. Te sitúas encima de mí y yo me aferro a ti. No puedo permitir que haya espacio entre nosotros. Tú eres parte de mí, y yo me siento parte de ti. Separas tus labios de los míos, pero no de mí. Con continuos besos recorres mi cuello, descendiendo por mi clavícula, mi pecho, mi ombligo… mientras yo te acaricio la espalda con avidez para, finalmente, enredar mis dedos en tu pelo. Y tus besos vuelven a recorren el camino andado para llegar a mis labios de nuevo. Yo te abrazo con fuerza, en un intento de unirme más a ti, de sentirte aún más cerca de lo que ya estás.
Entonces, te siento en mi interior, y sé que eres mío, y sabes que yo soy tuya, porque las acciones demuestran los sentimientos, porque mientras nos miramos a los ojos podemos ver nuestras almas, porque soy dueña de cada una de tus respiraciones, y tú eres dueño de cada uno de mis gemidos.
Y me besas, me besas con pasión, me besas con ansia, y al besarnos encontramos otra forma de estar unidos en este momento, que es solo tuyo y mío.
Poco a poco, nuestra respiración recupera su cadencia normal.
Te tumbas a mi lado, pero no dejas que tu abrazo cese, y yo tampoco ceso el mío. Con tus brazos me mueves para que me amolde a tus movimientos, para acabar estirados, cara a cara, disfrutando de este instante, ajenos al mundo que nos rodea y que no nos importa.
Uno frente al otro, acariciándonos la espalda mutuamente, con nuestras miradas unidas, brillando plenas de felicidad, amándonos con una acción tan simple como es estar frente al otro, desnudos, sin nada que esconder, porque no poseemos nada propio, porque tú eres yo y yo soy tú.
– Buenos días, cariño…

Nakkie,
11-1-2009

No hay comentarios:

Publicar un comentario