Bienvenido viajero.


Sin importar el camino que hayas recorrido hasta llegar aquí, espero que disfrutes de tu paso por mi pequeño rincón y que no te olvides de dejar tu huella. Sin importar si eres o no compañero blogger, espero leer tu opinión sobre los pequeños relatos y fragmentos que comparto con vosotros, y sobretodo... no te olvides de volver a visitarme ^^ Y recuerda:







domingo, 15 de marzo de 2009

¿Y ahora qué?

- ¿Y ahora qué?
- ¿Que de qué? -preguntó Sheila, sorprendida. Apoyaba la cabeza sobre el pecho de Agustín, deleitándose con el sonido constante de su corazón, mientras él recorría lentamente su espalda con los dedos.
- Llevamos un año así.
Sheila alzó la cabeza para poder mirarle a los ojos. Intuía que se avecinaba algo para lo que no estaba preparada.
- Sí. Y ha sido un año increíble -dijo, sonriendo.
- Pero...
- ¿Pero qué?
- No crees... No sé, que podríamos intentar algo... algo más...
Agustín detuvo la mano a mitad de una caricia, al notar como el cuerpo de ella se ponía rígido de repente.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué? Porque te quiero, tonta. Porque me has hecho el hombre más feliz del universo por el simple hecho de estar a mi lado. Porque quiero que dejemos de jugar al gato y al ratón. Me he cansado de tener una, comillas, "relación abierta", como la llamas tú. Quiero algo más. Quiero un compromiso. Y lo quiero contigo.
- ¿Acaso has pensado en lo que yo quiero?
Sheila se separó bruscamente de su amante. Sintió que le faltaba el aire. Se sentó en el borde de la cama, y pasó sus manos por su cabeza, enredándose el pelo entre los dedos, mientras su mente, frenéticamente, intentaba buscar una vía de escape.
- ¿Porqué no? -inquirió Agustín, regalándole suaves y delicados besos en su espalda desnuda.
- Pues porque no. Porque está claro que buscamos cosas diferentes. Porque tú y yo somos diferentes.
- ¿Y qué? Los opuestos se atraen, y se complementan. No somos tan diferentes, y aunque lo fuéramos, las diferencias no son insalvables. Nos complementamos. Durante todo este año, ¿cuántas veces hemos discutido?
- ¿Qué estamos haciendo ahora? -Sheila se giró para mirar a los ojos a aquel ser que la estaba haciendo enfrentarse a sus demonios, a su pasado.
- Una vez, entonces -rió, bajito, con su voz gutural-. Una única vez, en todo un año. Somos diferentes, pero no chocamos entre nosotros. Podríamos intentarlo.
Sheila suspiró.
- No lo sé. Ya he probado la vida de pareja, y ya me han hecho daño más que suficiente para el resto de la vida. Quizá esa vida no es para mi. ¿Porque quieres cambiar lo que tenemos ahora? Nos tenemos cuando queramos, pero no hay nada firmado, no hay compromiso, somos libres. ¿No es lo que anheláis los hombres?
- Los hombres, tal vez. Yo, no. Tan solo te pido que lo intentemos. Si no funciona, podemos volver a estar como ahora. Y si te hago daño, asumiré el no volver a verte.
A Sheila se le hizo un nudo en la garganta. Las lágrimas, pugnando por salir, enrojecían sus preciosos ojos verdes ante la sola idea de no volver a ver a aquel hombre que la estaba volviendo loca, cada vez en más sentidos. Giró la cara, para que Agustín no la viera así. No se lo podía permitir. No podía permitir que nadie supiera cuan débil era bajo su perfecta máscara de frivolidad, y mucho menos él.
Logró controlar sus reacciones, con la vista perdida, mientras Agustín, a la espera de una respuesta, le seguía acariciando la espalda, como si toda la dulzura del universo se hubiese concentrado en sus manos.
- Está bien -dijo, aun sin mirarle-. Lo intentaremos, pero solo lo intentaremos. Si no sale bien, no digas que no te lo advertí.
Sheila se había rendido. Iba a intentar superar el dolor con la ayuda de un buen hombre, pero ¿sería suficiente? ¿Borraría toda la frialdad y el miedo a sentir que había invadido su corazón durante tantos, tantos años?
Se volvió para enfrentarse cara a cara a su... ¿novio? Sí, novio. Que extraña le resultaba esa pequeña palabra de cinco letras. El rostro de Agustín reflejaba pura y simple felicidad, y en sus ojos brillaba un deje de esperanza que Sheila creyó no volver a ver jamás.




Lo que ella no sabía es que, al arriesgar, siempre ganas más de lo que podrías perder.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Necesitaba escribir algo así. Una historia en la que ella no fuera la enamorada sufridora.
Espero que os guste ^^

2 comentarios: