Estoy escribiendo desde casa de mis tios, en Llançà. A kilómetros de Barcelona. A 23 kilómetros de Figueres...
Me he dado cuenta que me sienta muy, muy bien, alejarme de Barcelona. Reus, Montsoriu, Llançà, Mataró... Són lugares en los que te recuerdo, de forma inconsiente, automática y mecánica, no sé porqué, (bueno, creo que sí lo sé), pero dónde recordarte no me hace daño.
Sé que esto lo vas a leer, porque sabes que aquí me expreso del todo, porque sabes que aquí no miento, porque solo esribo para mi, para desahogarme, para expresarme...
Hoy escribo también para tí. Voy a dejar de escribir mis pensamientos en el blog y en el flog, porque quedo expuesta frente a tí, y no es justo para ninguno de los dos. Tú eres capaz de saber todo lo que pasa por mi mente a través de lo que escribo, pero yo no sé lo que pasa por la tuya, y no es justo.
Pero sobretodo voy a dejar de escribir mis pensamientos aquí porque sé que cuando los lees te hace daño, y lo último que deseo en este mundo es herirte.
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