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lunes, 25 de mayo de 2009

¿Has visto a Carlota?

Alba y Lucia caminaban bajo sus respectivos paraguas. Apenas sí cruzaban una palabra. Llevaban todo el día juntas, y se sentían a gusto compartiendo el silencio. No era un silencio incómodo. No les hacía falta rellenar el tiempo compartido con absurdas conversaciones superficiales.
Lucia alzó la cabeza, observando un banco lejano del parque que cruzaban, pero sin dejar de caminar.
- Mira, allí está Carlota.
Alba siguió la dirección de la mirada de su amiga, pero tan solo vio un banco vacío.
- ¿Quién está dónde?
Lucia señaló con la mano.
- Allí, sentada en el banco, sola y sin paraguas, como siempre... ¿Tú no puedes ver a Carlota?
- Lucia, allí no hay nadie.
Cada vez se acercaban más al banco en cuestión, y Alba empezaba a temer por la salud mental de su amiga.
- Carlota es especial, muy especial. Tiene poderes. Es pura magia -comentó, fascinada, con una nota mística en su voz que Alba desconocía-. Solo la pueden ver aquellos que realmente quieren verla. Y ella solo permite que algunos la vean por completo. Le gusta la sensación de la lluvia cayendo sobre ella, dice que así está en contacto con la naturaleza, con el mundo, con la magia.
Alba escuchó en silencio la historia que le explicaba Lucia, cada vez más asombrada, cada vez más cerca del banco, aparentemente vacío.
Al pasar junto al banco, Lucia se detuvo y exclamó un alegre:
- ¡Hola, Carlota! ¿Quieres que te acompañemos a casa? Cabemos las dos bajo mi paraguas -aguardó una respuesta del banco-. De acuerdo. ¡Hasta luego!
Alba siguió el ritmo de su amiga un paso por detrás de ella, observando el banco que empezaban a dejar atrás. Un banco normal y corriente. Un banco de madera. Un banco que, curiosamente, tenia una zona totalmente seca pese a que estaba lloviendo. Alcanzó a su amiga justo antes de salir del parque, y volvió la mirada atrás. Se detuvo.
Una joven de rostro dulce y ojos oscuros la miraba, sonriente, desde ese mismo banco que hacía apenas unos segundos ella creía vacío, con su larga y ondulada melena totalmente empapada. La saludó alegremente con la mano, se levantó, y empezó a andar en dirección opuesta.

Lucia podía ver a Carlota.

Alba podía ver a Carlota.


Y tu... ¿puedes verla?

2 comentarios:

  1. No lo tengo muy claro, pero lucharé para hacerlo :)

    Un muás, vampiresa

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  2. Solo sentirla XD y tu?

    besitos guapa

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