Bienvenido viajero.


Sin importar el camino que hayas recorrido hasta llegar aquí, espero que disfrutes de tu paso por mi pequeño rincón y que no te olvides de dejar tu huella. Sin importar si eres o no compañero blogger, espero leer tu opinión sobre los pequeños relatos y fragmentos que comparto con vosotros, y sobretodo... no te olvides de volver a visitarme ^^ Y recuerda:







martes, 24 de febrero de 2009

He decidido...

...volver a las andadas.
...volver a ser fría, cínica y calculadora.
...volver a desconfiar de medio mundo.
...volver a evitar el mundo de los sentimientos.

Porque demasiado a menudo, los sentimientos no son más que una condena que no nos permite ver el mundo con perspectiva. Y ahora mismo no necesito seguir sufriendo por los hombres. Ni lo necesito, ni lo quiero. Porque aunque esté enamorada de tí, es absurdo esperar que llegues a sentir lo mismo. Y no lo pienso esperar.

PD.: Pasaos por lass entradas anteriores, que últimamente actualizo demasiado a menudo y no doy tiempo a que las leais...

lunes, 23 de febrero de 2009

domingo, 22 de febrero de 2009

La Reina de los Enmascarados

- Mira a tu alrededor, joven viajero -dijo la mujer, abarcando con un amplio movimiento de su brazo extendido la inmensidad de la sala abarrotada de personas-. Estás en un lugar dónde no te puedes fiar de nadie, porque nadie es lo que parece, un lugar dónde todo el mundo finge ser alguien que no es.
- ¿Y de vos, me puedo fiar?
- ¿De mí? Querido, yo soy la Reina de los Enmascarados. Soy de quien menos te debes fiar.


Porque nunca nadie es lo que parece ser...

domingo, 15 de febrero de 2009

Despertar (Caricias en tu espalda)

La canción que inspira este relato es Caricias en tu espalda, cantada por Despistaos, y acompañada por Alicia. Por si queréis escucharla mientras leéis (dura más la canción que el relato), o después de leer, o solo por curiosidad, os dejo el link:
http://es.youtube.com/watch?v=Afs4cUEepiU

Para no perder la costumbre, está registrada en Safe Creative.
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Despertar (Caricias en tu espalda)




Un domingo más.
Escucho ruidos a mi alrededor. Unos tímidos rayos de luz empiezan a inundar la habitación. Mi cabeza no reposa sobre mi mullida almohada. Tú eres mi almohada, y eso es infinitamente mejor.
Muevo el brazo que descansa sobre tu tripa, acariciando tu cuerpo, hasta llegar a un recodo de tu cuello, mientras voy abriendo los ojos, poco a poco. Te amoldas a mis movimientos, y el brazo que descansa debajo de mi cuerpo se eleva para acariciar mi espalda, provocándome esa sensación única que solo tú consigues hacerme sentir, una mezcla placentera de cosquillas y escalofríos que recorre cada fibra de mi ser. Subo mi cabeza e inhalo el aroma que desprende tu cabello. Entonces, tú giras la cabeza y me besas en la frente. Aún estas medio dormido, pero vas buscando a tientas, con tus labios, mis labios. Y los encuentras, y me besas despacio, suave y dulcemente mientras te giras para poder abrazarme mejor. Me necesitas. Te necesito. Nos necesitamos mutuamente.
Poco a poco aumenta el énfasis de nuestras caricias, de nuestros besos, mientras sentimos que estarnos tocando, piel con piel, labio con labio, no es suficientemente cerca. Nuestra respiración, al unísono, se vuelve agitada. Te sitúas encima de mí y yo me aferro a ti. No puedo permitir que haya espacio entre nosotros. Tú eres parte de mí, y yo me siento parte de ti. Separas tus labios de los míos, pero no de mí. Con continuos besos recorres mi cuello, descendiendo por mi clavícula, mi pecho, mi ombligo… mientras yo te acaricio la espalda con avidez para, finalmente, enredar mis dedos en tu pelo. Y tus besos vuelven a recorren el camino andado para llegar a mis labios de nuevo. Yo te abrazo con fuerza, en un intento de unirme más a ti, de sentirte aún más cerca de lo que ya estás.
Entonces, te siento en mi interior, y sé que eres mío, y sabes que yo soy tuya, porque las acciones demuestran los sentimientos, porque mientras nos miramos a los ojos podemos ver nuestras almas, porque soy dueña de cada una de tus respiraciones, y tú eres dueño de cada uno de mis gemidos.
Y me besas, me besas con pasión, me besas con ansia, y al besarnos encontramos otra forma de estar unidos en este momento, que es solo tuyo y mío.
Poco a poco, nuestra respiración recupera su cadencia normal.
Te tumbas a mi lado, pero no dejas que tu abrazo cese, y yo tampoco ceso el mío. Con tus brazos me mueves para que me amolde a tus movimientos, para acabar estirados, cara a cara, disfrutando de este instante, ajenos al mundo que nos rodea y que no nos importa.
Uno frente al otro, acariciándonos la espalda mutuamente, con nuestras miradas unidas, brillando plenas de felicidad, amándonos con una acción tan simple como es estar frente al otro, desnudos, sin nada que esconder, porque no poseemos nada propio, porque tú eres yo y yo soy tú.
– Buenos días, cariño…

Nakkie,
11-1-2009

domingo, 8 de febrero de 2009

Tic-tac



Tu orgullo habitual, y el mio recién descubierto, son una mala combinación.


De hecho, es una combinación mortal, que me crispa los nervios.


Pero eso es una prueba que sé que voy a superar, porque no me vas a ganar esta vez, y te toca a tí dar el siguiente paso. Y es tan sencillo como coger el teléfono, enviarme un mensaje, mandarme un e-mail...


El tiempo pasa...

... los relojes no duermen, y en mi mente, sus agujas, son espadas...

jueves, 5 de febrero de 2009

Mirar hacia delante

Justo eso es lo que voy a hacer.

Porque eres el maldito perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Y a mí, el jueguecito éste de "ni contigo ni sin tí", lo siento, pero no me va.

Quizá no fueron las formas adecuadas, y lamento, si lo he hecho, haberte hecho daño. Pero tú me ignoraste por completo, y él me trató como a una reina.

¿Lo de los celos? No fue más que una excusa, un comentario que se nos fue de las manos, y yo entré al trapo, pero no por darte celos, sino por seguir tonteando con él. Fue una simple excusa para seguir tonteando con él. SEGUIR TONTEANDO, que no empezar a tontear.

Fuiste tú quien me dejaste, y aunque solo estabamos de lio, tú no quisiste seguir. Por lo tanto, yo soy libre, libre de hacer lo que quiera y con quien quiera, sin dar ningún tipo de explicaciones, y no me tengo que esconder sólo porque tú estés delante, porque las oportunidades que uno deja escapar las aprovecha otro, y tú, esa noche me tuviste a tiro. Muy a tiro. Pero pasaste de mí como de la mierda, me dejaste escapar, así que decidí acercarme a alguien que no me hiciera sentir invisible. Y él aprovechó la oportunidad. Así de sencillo.

Tomando prestadas las propias palabras de Vampirus Alice Virux, enfádate conmigo si te da la gana, pero no soy yo la que tiene miedo a sentir.

Por fín pienso con claridad, y cuando decidas hablar conmigo, sé que no me voy a dejar vencer por tu autoimagen de superioridad. Porque no eres mejor que yo. Ni tú, ni nadie.




PD.: ¡¡Os quiero, chicas!!