Lorena estaba sobre la mesa, concentrada en esos pequeños fragmentos de cartón con colores vistosos, demasiado parecidos y diferentes a la vez. Se inclinaba, buscando aquí y allá un posible rincón dónde acoger la pieza que tenía en la mano. La cara del tigre.... la frondosa selva... el río... Dejaba la pieza, cogía otra y esperaba tener más suerte. Poco a poco iba uniendo el puzzle. Y a medida que lo iba acabando, la preocupación que le rondaba la cabeza se acercaba con sigilo, pero decidida. No puedes escapar de tus propios pensamientos.
Lorena necesitaba con urgencia poner en orden su mente, con mucha urgencia. Necesitaba ordenar su propio puzzle. Pero no es tan fácil. No tienes ningún dibujito guia para poder fijarte en como debe quedar tu corazón.
Lorena continuó encajando piezas, sobre la mesa y en su cabeza. Se sentía extraña, la vida le sonreía más que nunca, pero sentía qué algo le impedía disfrutar. Poco a poco, se iba dando cuenta de qué le ocurría. La sombra del pasado nos persigue, y contra más brille nuestra luz, más oscura será la sombra. Pero podía intentar deslumbrarla, cegarla, y así cesaría su tormento... Pero una simple luz no basta. Necesitaba ayuda. Necesitaba a alguien más. Una persona en particular.
Sabía perfectamente qué debía hacer, sólo le hacía falta una última pieza para seguir adelante... pero era díficil encajarla...
¿Sería capaz de afrontar los riesgos...?
Así que tú también estás volviendo a la vida bloggera.
ResponderSuprimirNo tener tiempo es un asco
jajaja
nos leemos amor!!