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Sin importar el camino que hayas recorrido hasta llegar aquí, espero que disfrutes de tu paso por mi pequeño rincón y que no te olvides de dejar tu huella. Sin importar si eres o no compañero blogger, espero leer tu opinión sobre los pequeños relatos y fragmentos que comparto con vosotros, y sobretodo... no te olvides de volver a visitarme ^^ Y recuerda:







jueves, 31 de diciembre de 2015

Adiós 2015!

2015 ha sido un año... complicado...
Sí, creo que esa es la palabra.

Me han pasado cosas buenas, muchas, de hecho: acabar la carrera, conseguir las becas, empezar un máster, gatos, amigos que se casan... He conocido gente nueva increible, sobre todo al empezar dicho máster. Gente variada, llegada de todos los rincones de España, y del mundo, con su visión particular de ver la realidad, que enriquece cualquier conversación con ellos, incluso si simplemente hablamos del tiempo. Y he estrechado la relación con personas que he conocido haciendo el hada por ahí, o que ya conozco de hace años. Gente que me apoya en todo momento, personas que me escuchan y que confian en mí para contarme sus cosas.
Casi todo lo que dependía de mí, de mi trabajo y esfuerzo, ha salido a pedir de boca.

Pero como no todo puede ser bueno, también he pasado momentos duros, muy duros, algunos de los cuales sigo arrastrando a día de hoy, que me están costando superar, y que incluso me marcan las emociones futuras. Y son una mierda. Pero son parte de mí. Estoy trabajando en superar todo esto, pero el palo ya me lo he llevado. Nos lo hemos llevado.

Y es en estos momentos duros donde vuelven a la carga esa gente maravillosa que está a mi lado.

No sé qué me deparará 2016. Y sinceramente, me importa poco. Espero que sea mejor que 2015, por supuesto, y que las hostias que me vengan no sean tan lapidantes como las últimas dos que me he tenido que tragar. Y espero que esté lleno de magia y fantasía, que es como me gusta que sea la vida.

Y deseo que vuestro 2016 también sea mágico :)

¡Feliz Año Nuevo!

"¿Sabes qué me encanta de tí? Que eres la única persona que conozco capaz de juntar a un montón de personas que no se conocen de nada, vestirlas de hadas, y que parezca lo más normal del mundo."
Alexandra de Maqua.

Parafraseando el dicho, en esta foto no están todos los que son importantes para mí, pero sí lo son todos los que están ;)

martes, 22 de diciembre de 2015

Un buen día

Hoy es uno de esos días en los que te sientes bien, muy, muy bien. De esos que la vida te sonríe, lleno de pequeñas cosas que te transmiten bienestar.
Supongo que ya estaba más que predispuesta a que fuera un buen día. El último de clase, tanto en la escuela infantil como en el máster, que siempre es algo que alegra. ¿Quién no tiene ganas de empezar las vacaciones?
He ido a comprar regalos, y entre descuentos y ofertas, el tiro me ha salido muy bien. Sobre todo, teniendo en cuenta que, económicamente, no nado precisamente en la abundancia. Trabajo media jornada, así que no puedo tener un sueldazo (aunque cobro mucho mejor que en otros lugares donde hacía el mismo horario, eso sí). En fin, que esto ya sube la moral. ¿Un poco materialista? Quizás. Pero oye, no me pienso cuestionar las cosas que me hacen sentir bien. O por lo menos, no hoy.
Después, de vuelta al trabajo, la emoción del último día era contagiosa, juntada con el cumpleaños de la directora. Un buenrollismo general que genera un ambiente de trabajo genial.
Los detalles de antes de las vacaciones también se agradecen. Y saliendo de los típicos bombones, un padre nos ha regalado una piña fresca a cada educadora. Me ha encantado. Y no porque me guste especialmente la piña, para nada, pero ha sido el regalo má curioso que jamás me ha hecho un padre. Y también me ha puesto de buen humor, qué le vamos a hacer.
Y entre piña y piña, nos hemos enterado de que el número de la Loteria que habiamos comprado en la escuela infantil ha resultado premiado. La pedrea, 100€ por cada número. Un pellizquito. Los gritos y la alegría no han despertado a los niños de la siesta de milagro, porque vamos, escandalosas, lo somos un rato. Como ha dicho una compañera, "mira que somos humildes, que nos emocionamos como locas por cien eurillos." Que no es gran cosa, pero oye, me ha encantado que todas tuvieramos una participación del número y a todas nos tocara algo. ¿Va a ser verdad, que lo mejor es compartir?
Después, cargada como una mula con la bolsa de regalos, la de ropa del trabajo y la piña, me he ido a clase del máster. Y una amiga me ha dado una bolsita de galletas hechas con sus manitas. Me encantan estos detalles. De verdad.
Y después de la clase, el "Tió cultural", para despedirnos, merendar todos juntos y explicar a los no catalanes porqué le pegamos a un trozo de tronco para que nos cague regalos. Y que lo vivan en primera persona, porque obviamente hemos hecho cagar al Tió como manda la tradición. Y de extra, se sorteaba una figurita de un caganer, que ya me direis, que obsesión tenemos con el tema los catalanes XD . Pues sí, me ha tocado a mí también.

No sé, parece que ha sido mi día de suerte o algo.




domingo, 25 de octubre de 2015

Acoso de una noche de otoño



El viernes noche viví una experiencia que no quiero repetir, y he decidido compartirla. Antes de nada, destacar que es real, que me pasó a mí, no es algo "que me haya contado que le paso a una amiga de una amiga", así que las palabras y pensamientos están totalmente en primera persona.

El viernes quedé con una amiga para pasear a sus perritos e irnos a bailar. Hasta aquí todo normal, ¿no? Las 2 teníamos poca batería en el móvil, así que nos avisamos de que iríamos sin el teléfono y quedamos en el canódromo de Fabra i Puig. Total, la gente ha pasado siglos quedando sin necesidad de llevar un móvil encima.

Yo fui hacía lo que creía que era el canódromo, el lugar donde habitualmente vamos a pasear a sus perros, y no estaba allí. Le pregunté a una chica que estaba paseando a sus perros y me dijo que me había equivocado, que el canódromo estaba en la otra dirección, que yo estaba en Can Dragó. Los que me conozcáis sabéis que el día que repartieron sentido de la orientación yo llegué tarde. 

En fin, giré sobre mis pasos y me empezó a seguir un tipo. Y me preguntó "Ey, guapa, ¿a dónde vas?". Con ese tono medio lascivo que, por desgracia, muchas chicas conocemos demasiado bien (sí, por si me preguntáis, considero que eso es violencia, en el momento que me haces sentir incómoda, o siento como una agresión).
Sin dejar de andar, respondí de malas maneras (sí, porque si me hablan mal, y es un desconocido, y me siento agredida, no voy a ser la más simpática del mundo)
- No es asunto tuyo.
- Va, guapa, no seas así, eres muy guapa, quiero conocerte (todo con el mismo tonito asqueroso antes descrito).
- Yo ya tengo demasiados conocidos.
- Ven, que quiero follarte.
Así, tal cual. Poesía de calidad. Ahí me pare y le solté una retahíla de insultos que no sabía ni que conocía, y su respuesta, fue igual de profunda: "Estás mal follada".

Entonces empezó a seguirme. Antes de las 2 manzanas, cogí mis llaves y me las intercalé entre los dedos, por si tenía que darle en un momento dado, darle con algo más contundente que mis nudillos desnudos e intentar acertarle a los ojos. Que a lo mejor servía de poco, pero mejor eso que nada. Y en ese momento lamenté no llevar el móvil, no para llamar a mi amiga, porque sabía que tampoco lo llevaba, sino para llamar a unos amigos que viven cerca mío y decirles, simplemente, que me estaba siguiendo un tipo asqueroso y que si me podían acompañar, o darle una paliza y arrancarle las piernas. Perdón por la falta de sutileza, pero alguien que se dedica a perseguir chicas por la noche no se merece ni el privilegio de respirar. 

No tuve miedo. Me dio mal rollo, obviamente. Pero por curioso que parezca, no llegué a tener miedo en ningún momento. Quizás porque sé que si me veo amenazada, tengo un pronto muy malo, porque repasé los golpes que podría darle o cómo podría romperle la mano si me agarraba del pelo (sí, para todos los que me han dicho alguna vez que el judo no sirve de nada, a mí, por lo menos, me dio seguridad).

Llegué hasta el canódromo y un chico que estaba paseando a su perro con su hijo me dijo que mi amiga había ido a dejar a las perras y ahora venía (recordad, a todo esto, que yo me había perdido). Le dije que si no le importaba que me quedase con ellos, que me estaba siguiendo un tipo diciendo que quería follarme y prefería no estar sola, dado que esta clase de energúmenos se achican a la que ven que estás con más gente. Me quedé con él, sin problemas, e incluso me ofreció su móvil para llamar a mi amiga (milagrosamente, me sabía su número) y decirle que estaba en el canódromo. A todo esto, el tipo se asomó por detrás del edificio y, al verme acompañada, se largó.

Esto que apenas se relata en una página fueron como 15 minutos de persecución. 

Y aquí es cuando recuerdo un debate que se formó con otra amiga. Estamos hablando de andar por la calle. De el simple hecho de andar por la calle con tranquilidad, sin necesidad de tener todas las alarmas puestas, midiendo a las personas que te cruzas para valorar el grado de daño que te podrían hacer. 

Por cierto, antes de que algún gracioso haga la pregunta de turno, no, no iba provocativa ni mucho menos (y aunque lo hubiera ido, faltaría más). Iba con pantalones de excavar, que son algo así como el anti sexy, y una sudadera, además de una cara de cansancio absoluto después de un día entero de excursión.

jueves, 23 de abril de 2015

La tecnología oculta (completa)

¡Hoy es Sant Jordi!
La fiesta de los libros y las rosas ^_^

Una amiga ha propuesto en Facebook que, además de compartir fots de rosas, que son preciosas y siempre alegran, compartamos algo de literatura, que dura más. Y me parece fantástico.

Pero como una de tiempo no va sobrada (en 5 minutos me voy al trabajo, imagina...) he decidido dedicarle alguno de mis relatos, y he visto que no había colgado el de La tecnología oculta entero tras el concurso. Y la verdad es que es un escrito del que me siento bastante orgullosa, ya que me obligó a salir de mis relatillos típicos, así que aquí os lo dejo ;)

Para todos aquellos que disfrutais de los libros, las flores, Sant Jordi, y de la vida en general. Y hoy, para Victoria en especial.


LA TECNOLOGÍA OCULTA 

Observo el mundo a mi alrededor. Todo lo que percibo. Imágenes, sonidos... incluso olores. Lo proceso todo. Noto los golpes de la humanidad a mi alrededor, que creen que soy uno más, que soy como ellos, otra persona cruzando un paso de peatones. Porque lo parezco.
Hablan por el teléfono móvil. Casi todos tienen un modelo táctil. Creen que es uno de los más grandes avances de la actualidad. Sonrío, ya que soy capaz de procesar emociones. Sonrío por la ironía de la situación. Las tabletas, los ordenadores portátiles, los móviles táctiles… qué rápido se han acostumbrado. Pero yo tengo que mantener el secreto. Nadie puede saber que hay una tecnología más avanzada, una tecnología a la que aún no pueden acceder de forma consciente. No pueden saber que mi interior es similar al de esos aparatos a los que adoran. Que soy un nuevo avance.
Investigadores, científicos, ingenieros, informáticos… Se unieron para crear un programa nuevo, ambicioso: un robot con aspecto y sentimientos humanos. Un androide capaz de pasar desapercibido entre la sociedad, una persona mejorada. Un ser capaz de sentir igual que un humano, pero sin envejecer, sin lesionarse, con fallos fácilmente solucionable por un equipo técnico informático, el trabajador perfecto, inagotable. Pero el gobierno descubrió el proyecto, y vio en él una gran oportunidad para el espionaje. Saber qué planean los gobiernos del mundo, sean amigos o enemigos, que investigaciones científicas llevan a cabo, de cuánto armamento disponen… Les proporcionaría una gran ventaja a la hora de negociar, de amenazar y extorsionar si no consiguen lo que quieren, de declarar una guerra sabiendo cómo ganarla.
Yo estaba allí cuando el gobierno decidió que seríamos espías. Éramos doce prototipos, y todos percibimos la malicia en aquellos representantes gubernamentales. Todos nos enviamos silenciosos mensajes en aquel preciso instante, nuestra propia sala de chat en nuestro procesador, nuestro cerebro, y decidimos huir.
Aquella noche, alteramos los sistemas de localización de las unidades androides y extrajimos la información del proyecto, aquello en lo que el equipo humano había estado trabajando toda una década, cualquier información que les permitiera localizarnos o crear con facilidad otro ser como nosotros, otra herramienta para la supremacía de un estado frente a los demás. Sabíamos que seguramente tendrían copias de seguridad en sus casas, pero todo lo que se hallaba en el laboratorio había sido alejado de ellos, dándonos ventaja en nuestra fuga.
Entonces huimos. Nos alejamos de nuestros creadores, del pequeño espacio en el que habíamos sido creados, y nos internamos en el mundo. Un mundo que desconocía el mayor avance tecnológico hasta la fecha. Un mundo que adoraba las pequeñas muestras de lo que la tecnología podía hacer. Un mundo que competía por tener el teléfono móvil más ligero, la conexión a internet más veloz. Un mundo que desconocía que desde hacía seis meses convivía con androides fugitivos, androides con sentimientos humanos que sólo querían proteger a la humanidad de sí mismos.
El semáforo cambia y cruzo la calzada junto a la multitud. Hay una cafetería con grandes ventanales. Observo a dos niños pequeños, de seis o siete años, jugando con una tableta cada uno, sentados en dos sofás frente a frente, junto a sus madres, que hablan animadamente entre ellas mientras miran sus teléfonos. Los niños, sumidos en su propio universo, se ignoran entre ellos.
Mis creadores me incluyeron información sobre la infancia, de hecho, sobre todas las etapas de la vida. Según ésta, los niños son incansables, movidos y dinámicos. Observando la escena, no me parece que la información que me instalaron sea real.
Entro en el local, donde me espera otro de los prototipos, el número cinco. Me siento frente a él y pido un café que no me voy a tomar.
̶  Hola  ̶ me saluda con seriedad.
̶  Hola. ¿Qué novedades hay?
̶  Parece que ya han desarrollado un nuevo prototipo, esta vez destinado directamente al espionaje. Es diferente a nosotros: el número trece no tiene conciencia, solo obedece órdenes, sin cuestionárselas.
̶  Evitan una nueva huída de los sujetos.
Mi compañero asiente. Un camarero sirve mi pedido en la mesa. Le doy las gracias y se marcha. Número cinco es el encargado de vigilar las instalaciones, junto con número ocho. Los demás vigilamos a los miembros principales del equipo y a los enviados del gobierno. Es arriesgado, pero debemos estar enterados de lo que planean, por el bien de la humanidad.
̶  El informático sigue trabajando en la recuperación de nuestros datos. Buscan la forma de localizarnos y formatearnos o destruirnos  ̶ comento.
̶  Era de esperar.
̶  Sí. Esta noche volveré a colarme en su ordenador y borraré parte de los avances, para seguir entorpeciéndole sin que se dé cuenta.
̶  Bien. Me marcho, voy a sustituir a Octavius, a ver si han habido avances en la nueva investigación.
Deja su dinero junto a un café intacto y sale de la cafetería, desapareciendo en un mar de gente. Octavius. Tener un nombre nos ayuda a humanizarnos, a camuflarnos, pero no deja de ser gracioso que una máquina tenga un nombre propio.
Observo a través de los ventanales mientras le doy vueltas a mi café con la cucharilla, un gesto que sé que es habitual entre las personas. En la esquina, al otro lado de la calle, hay un grupo de fieles proclamando sus creencias en el Dios cristiano, su Dios creador.
Yo nací de los avances científicos, de la tecnología del hombre. Soy fruto del Dios tecnología. Diosa tecnología sería más apropiado.
Tengo que regresar a mi puesto de vigilancia. Dejo de remover la bebida, la pago y me adentro en la vorágine de personas, gente que siempre tiene mucha prisa, que nunca están quietas. Personas que desconocen que están junto a un ser mecánico. Personas que desconocen que esos seres artificiales son lo único que los protege de otras con despiadadas intenciones.
La Diosa tecnología ha creado sus primeros "hombres", y están destinados a la salvación de la Humanidad.


martes, 17 de marzo de 2015

Post-partida El Juicio de Oberón

Bueno, entre la falta de inspiración y, sobretodo, la falta de tiempo, esto de escribir lo tengo abandonadísimo. Pero aprovechando otra partida, subo un relatito desde el punto de vista de mi personaje, Gravilla, una pixie de las rocas feliz de vivir con sus hermanas y enamorada de un atlante.


Ya estaba, lo habíamos conseguido. Habíamos encontrado a Excalibur, tal y como quería nuestra maestra. Poco a poco vuelvo a sentir la energia de las rocas corriendo por mis venas.
Escucho a Carel murmurar mi nombre, y me giro a mirarle. ¡Seguro que ya me recuerda!
- Gravilla... Gravilla... No... ¿Qué he hecho?
Le observo interrogante mientras sigue murmurando para sí mismo,. cuando de repente el Búho le desgarra el cuello con sus zarpas.
- No... No... Carel, no...
No soy capaz de creer lo que estoy viendo. Mi querido Carel muere ante mis ojos y no puedo hacer nada. Nada. Y ya nada importa. Ni Excalibur, ni mis hermanas, ni lo que le pueda pasar al Universo. Carel ha muerto. Carel ha muerto... y yo me hundo en mi propia oscuridad...

Y de repente, ya no estoy en el bosque. No entiendo qué ocurre. Carel está aquí, pero no puedo moverme, ni hablar. Nada. Soy prisionera de la Bruja Dorada.
- ¿Dónde está Excalibur?
- No la he conseguido. De verdad, he hecho todo lo que he podido...
- ¿Has visto lo que tengo aquí? Es el alma de Gravilla. ¿Quieres que muera? ¿Quieres ver como la aplasto con mis manos delante tuyo?
- ¡No! ¡Haré lo que sea, pero no la mates!
- ¿Y qué me ofreces a cambio? Ya te dije lo que quería, y no me lo has traido.
- Mi alma. Mi alma a cambio de la suya.
- ¿Entiendes lo que eso significa? Una Eternidad de sufrimiento.
- No me importa, pero libérala.
- Que así sea.
Y mi alma fluyó libre de nuevo hasta reunirse con mi cuerpo, mientras yo no podía creer lo que estaba sucediendo. Ahora lo entendía todo. Lo que me habían dicho la Madre Roble y Ahamuri en el bosque tras el ritual, que yo era un cascarón vacío, mientras mi cuerpo revivía el dolor del espadazo de hierro frio. Yo morí en aquel abordaje pirata cuando íbamos a Atlantis. Morí, y Carel llegó a un acuerdo con la Bruja Dorada por salvarme.

Sé que va a seguir esperándome. Encontraré la forma de traerle de nuevo a mi lado. Empieza una nueva aventura...


Muchas gracias a todos los que habeis heco posible este finde de fantasía, ha sido más de lo que imaginaba (y yo imagino a lo grande!!!). Increíble el trabajo de los másters uniendo universos tan dispares como el Laberinto y la Hondonada de las Hadas. Ha sido un placer rolear con todos y cada uno de vosotros; con Carel luchando por nuestro amor... no diré imposible, pero sí peculiar; con Ati y Rut en el bosque; con los otros compañeros de lecciones y aventuras de la Anciana; con los Poderes cuando digievolucionamos... pero para mí siempre tendré un recuerdo especial de mis divertidas y alocadas (y parece que también algo constipadas) hermanas pixies, compañeras de travesuras y secuestros bibliotecarios, que conseguimos que hasta la Reina Titania se soltara un poco e hiciera alguna trastada.

Por cierto, Gravilla ha decidido que se va a convertir en aboghada especialista de contratos prematrimoniales, que son muy divertidos. ¡¡¡Y recordad que no se pueden pisar las flores!!!