Bienvenido viajero.


Sin importar el camino que hayas recorrido hasta llegar aquí, espero que disfrutes de tu paso por mi pequeño rincón y que no te olvides de dejar tu huella. Sin importar si eres o no compañero blogger, espero leer tu opinión sobre los pequeños relatos y fragmentos que comparto con vosotros, y sobretodo... no te olvides de volver a visitarme ^^ Y recuerda:







martes, 3 de octubre de 2017

Post 1 Oct 2017 (parte I)

Bueno, pues ahora vengo a dar mi punto de vista sobre lo que se está viviendo en Cataluña. Porque sí, porque me da la gana, porque para eso es mi blog. Porque cada vez que pienso en lo que pasó el domingo, cada vez que veo las noticias, tanto las más manipuladas como las menos, cada vez que veo un video de las agresiones brutales que arremetían contra ciudadanos pacíficos, cada vez que alguien justifica los hechos, me hierve la sangre. Porque lo que pasó no tiene nombre ni justificación.

Y pese a que me hierve la sangre, voy a intentar aportar datos objetivos. Opiniones objetivas no, porque una opinión personal nunca es objetiva, dado que es el punto de vista de una persona, y solo por eso ya tiene un punto de subjetividad. Las cosas como son.

Lo primero que quiero señalar es que el domingo voté, como llevo haciendo 13 años desde que cumplí mi mayoría de edad, porque hace años se luchó contra la legalidad del momento, una legalidad injusta que prohibia el voto femenino, y se consiguió que las mujeres pudieran expresarse libremente en las urnas, consiguiendo así el derecho a voto, el bendito sufragio universal. Y para mi, siempre, el hecho de votar no es un derecho ni una opción, para mi es una obligación, por respeto a esas personas que sufrieron y lucharon para que hoy consigamos el derecho a voto, para todos y, sobre todo, para todas. Ojocuidao, que yo considere, a título personal, que votar es mi obligación, no significa que insista a nadie para que lo haga ni que menosprecie a quien opta por la abstención. Ya he dicho que es mi opinión.
Captura del Facebook de mi cuñada. He tapado a lo cutre su nombre y foto, por eso de los derechos de imagen y tal.

Lo del domingo, más allá de una votación, más allá de manifestarnos a favor o en contra de la independencia, era una defensa de los derechos humanos básicos, como respuesta a la movilización de las fuerzas policiales del estado a Cataluña para impedir algo que "no tiene validez porque es ilegal", como protesta a las detenciones de padres que llevaban a sus hijos al colegio, a las entradas en propiedades privadas buscando urnas, ¡urnas! Urnas de destrucción masiva, lo menos. Fue una respuesta pacífica y valiente a un abuso de poder abusivo por parte del gobierno central. Acompañado por declaraciones más propias de un maltratador que de un político: "prevalecerá la ley del más fuerte", "me vais a hacer llegar a dónde yo no quería". No son literales, porque esto lo estoy escribiendo de memoria, pero si tiramos de hemeroteca (reciente, la de los últimos 10 días), dicen algo similar. Y lo que quedaba por llegar.

El domingo, en una jornada llena de irregularidades, sucedió algo que me gustaría retratar con números:
- 893 personas fueron heridas en las cargas policiales. Casi 900 ciudadanos.
- 319-400 colegios electorales cerrados (este dato varia según la fuente de información, así que he decidido incluirlos ambos). 
- 770000 votos "requisados". Para mí, son votos robados. Personas a las que les han robado su voz, a fuerza bruta.
-  2.262.424 papeletas contadas, faltando por contar unos 15000 votos. Así que, máso menos, son unas 2.277.524 papeletas
- Si sumamos los votos robados a la participación total, tenemos unos 3.047.424 votos. Más de 3 millones de voces expresando su opinión, votando sí, no, en blanco y nulo. Expresándose de manera pacífica y democrática.
- 5.313.000 personas es el censo electoral de Cataluña. Basándonos en el número de votos, más de la mitad de la población se movilizó ayer.

Vereis que no he incluido los resultados. Porque me dan igual. No porque no me interese lo que tenga que decir el pueblo, ni mucho menos, sino porque lo que quiero destacar es la movilización pacífica, con papeletas y urnas, de más de 3millones de personas. Porque no hay mayor expresión de la democracia que expresar tus ideas, sean las que sean, mediante una votación, escogiendo a quien te representa.

Debo confesar que me costó muchísimo decidir qué votar el domingo, y eso que habían pocas opciones. Hice algo que considero que debería hacer todo el mundo en todas las votaciones: pensar y valorar lo que uno quiere, las opciones que tiene y la repercusión que puede tener cada una de esas opciones (esto ha quedado muy "mira como molo", pero repito que es mi opinión, y ya). La opción de la abstención no la contemplo, por lo dicho arriba. En blanco o nulo no quería votar, porque el voto en blanco se une a la mayoría, y el voto nulo no hubiese tenido un efecto real en este caso. Me quedaba el y el no. Yo lo que quiero, con todas mis fuerzas, es un cambio. Apoyar el no nos mantendria dentro de este immovilisto tóxico, podrido y heredero de la dictadura franquista que tenemos. Apoyar el no, y que éste hubiese tenido el domingo una altísima presencia, hubiese servido para legitimar el gobierno central actual, ese gobierno rancio que mira por su bolsillo e intereses y pisotea a los ciudadanos, que no se ha planteado el diálogo en ningún momento. No pienso darles ese poder con mi voto, no pienso legitimarlos de ninguna de las maneras. La verdad, no quiero una separación de España a nivel territorial, creo que lo que necesitamos es cambiar al gobierno español, que es otra cosa. Pero año tras año, vuelven a ganar. Así que he optado por votar que , y lo digo sin miedo. Porque ya que no es posible que al PP se le castigue en las urnas, que es donde se les debe castigar, votando a otros partidos y quitándoles votos, escaños, en definitiva, poder, he decidido, esta vez apoyar la independencia. Porque si se llega a independizar Cataluña de España, va a haber necesariamente un cambio, por que es algo que no ha succedido antes. Y no estoy diciendo que sea un cambio a mejor. Estoy diciendo que sería un cambio.

Ahora me vendreis a cuñadear, con que "se podía votar más de una vez", "los nacionales también resultaron heridos", "las agresiones son un montaje" y otras frases prefabricadas y falsas que han calado hondo. Esstoy reuniendo información, y de esto hablaré en otra entrada, que bastante os he dado la tabarra ya hoy. Y porque hablar ahora mismo de las agresiones policiales abusivas me saca de quicio. Y prefiero ccalmar mis nervios, por poco que sea, antes de abrir la boca en un tema tan controvertido.

PD.: Me reservo el derecho a cambiar de opinión ante argumento elaborados y no prefabricados. O no, porque para eso es mi opinión. Pero sí que estoy abierta a hablar, claro. De esto, de las estrellas y de lo que os apetezca.

viernes, 18 de agosto de 2017

Atentado de Barcelona, así lo viví

Los que me conocéis sabéis que soy una persona sensible, muy sensible, que empatizo enseguida hasta con las emociones que salen en los anuncios de la tele. Sí, ese es el nivel.

Cuando he visto atentados por las noticias lo he pasado mal, muy mal, nivel "me estoy conteniendo las lágrimas". A mí todas estas cosas me afectan muchísimo.

Ayer, por desgracia, porque un atentado terrorista siempre es una desgracia, le tocó a mi ciudad. Barcelona, donde vivo, estudio, trabajo, donde tengo a mi familia y amigos. Afortunadamente, Barcelona es muy grande y la mayoría de personas a las que quiero estaban lejos de la zona de peligro, algunas, directamente, están fuera, de vacaciones. ¿Con esto quiero decir que como no ha afectado directamente a nadie que me importa, los demás me dan igual? No. Ni mucho menos. Cada víctima es una pérdida cruel y absurda por una idea de mierda.

Yo trabajo en un museo cerca, entre las Ramblas y la Catedral. Justo salí mi media hora de la tarde a pasear y comprarme la merienda, y las caras que me encontraba a mi paso estaban totalmente compungidas. Miedo. Todas miraban con miedo hacia las Ramblas. Yo estaba confusa, aún no sabía nada. Entré en la panadería a comprar y pregunté qué pasaba. Me explicaron que había habido un ataque terrorista. Que una furgoneta había atropellado a un montón de personas en las Ramblas y que luego se había ido disparando a la gente (esta última información ya está desmentida, pero es lo que me dijeron, además de un montón de información sangrienta que no pienso compartir aquí). Volví sobre mis pasos al museo, parando a una familia de turistas que iba en dirección a Liceu con una niña para intentar explicarles en mi muy oxidado francés que no fueran hacia allí con la pequeña, que por lo visto era un horror.

Al llegar al museo, Sandra ya lo sabía. Menos de un minuto después, un grupo de turistas entró presa del pánico en el museo, por la calle seguía corriendo gente aterrorizada. Cerramos las puertas y bajamos la persiana, hicimos sentar a una chica con un ataque de ansiedad, repartimos aguas y sacamos sillas para todos. Mucho más no podíamos hacer.

Mi compañera y yo estábamos temblando. Yo marqué como pude el teléfono de la directora y se lo pasé a Sandra, porque yo no podía hablar. Le informamos de la situación y nos dio algunas directrices, entre ellas que llamáramos al teléfono directo que tenemos de la comisaria de al lado para que nos dieran instrucciones. Íbamos explicando la situación en castellano e inglés como podíamos. Cuando todo se calmó, dejamos salir a los turistas y nos quedamos 5 minutos más para serenarnos nosotras. Porque no solo estábamos cerca de los hechos, yo, por lo menos, y seguro que Sandra también, me sentía responsable de esas personas, lo que añade más presión a una situación ya de por sí tensa. Una de las mujeres nos agradeció, al irse, que hubiéramos sabido reaccionar tan bien. No sé, en realidad, no sabíamos qué hacer.

Salimos del museo, en dirección contraria a los hechos, buscando un par de taxis (cada una vive en un extremo de la ciudad), pero estábamos tan cerca de los hechos que no llegaba ninguno por los cortes de las calles. Llegamos hasta Arc de Triomf, donde la madre de Sandra nos informó de que habían detenido a uno en Via Laietana. No sé si esta información es cierta o no, solo sé que nos quedamos heladas, habíamos pasado por allí apenas unos minutos antes. Las dos llegamos, más tarde, sanas y salvas a casa. Hay una palabra en catalán, que creo que no tiene una igual en castellano, para describir cómo lo viví: "esgarrifós". Creo que lo más aproximado sería "escalofriante", pero no abarca todo lo que implica esgarrifós.

Afortunadamente, aunque estábamos cerca, no estábamos TAN cerca. Aunque es algo que no deseo que pase nadie, mis pensamientos están con todas esas víctimas que perdieron la vida o que ahora están, aún, luchando por ella.Con ellas y con sus familias y amigos.

Y pese a todo, yo veo el lado positivo. Cómo estos momentos horribles sacan lo mejor de las personas. Cómo una de las turistas me ayudaba a traducir las instrucciones de seguridad que nos había dado la policía al inglés cuando veía que alguna palabra no me salia. Las llamadas y mensajes incesantes para saber si estábamos bien, porque saben que trabajamos por el centro. Todas las personas dispuestas a ayudar, con lo poquito que tuviesen. La movilización ciudadana donando sangre u ofreciéndose como intérpretes. La comunidad musulmana de Barcelona denunciando este hecho. Es con esto con lo que me quedo. Con la bondad que hay en las personas.

Y ahora, vida normal. No dejemos que el terror gane. No dejemos que se salgan con la suya. No extendamos imágenes de las victimas difundiendo con ellas el pánico. No caigamos en la simplicidad de odiar al diferente. Como dice Ramón, no ayudemos a los malos.